La mala hora

Agosto 06, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Con los aprietos que han debido padecer las finanzas del departamento del Valle para honrar sus deudas, las instituciones culturales que dependen de él parecen atravesar la peor época de su existencia fructífera. Es el momento de pedir reflexión para evitar que un patrimonio construido con esfuerzo a través de la historia, sucumba en medio de la indolencia por su suerte y del discurso que no aporta a las soluciones".

Con los aprietos que han debido padecer las finanzas del departamento del Valle para honrar sus deudas, las instituciones culturales que dependen de él parecen atravesar la peor época de su existencia fructífera. Es el momento de pedir reflexión para evitar que un patrimonio construido con esfuerzo a través de la historia, sucumba en medio de la indolencia por su suerte y del discurso que no aporta a las soluciones.En 1932, el maestro Antonio María Valencia creó el conservatorio de música que llevó su nombre. El resultado de esa escuela, expresado en éxitos y reconocimiento, condujo a transformarlo en el Instituto de Bellas Artes como entidad encargada de promover la plástica, el teatro y la danza. Su herencia ha significado reconocimiento y creación de identidad para los vallecaucanos. Y una fuente de trabajo que se riega a través del mundo con artistas que hacen honor a la escuela.Hoy, Bellas Artes está a punto de cerrar porque no tiene para pagar a sus maestros y profesores. La causa es el incumplimiento en el desembolso de las trasferencias que el Departamento debe entregarle desde hace 81 años. Son $3.500 millones que se le adeudan desde enero del presente año. Además no se ha firmado lo correspondiente al segundo semestre. Por eso, su situación pone en riesgo la misión de ofrecer oportunidades a través del arte a los jóvenes de la comarca. De igual o peor dimensión es la agonía que atraviesa el Instituto Colombiano de Ballet Clásico, Incolballet. Emanado de la escuela de danza de Bellas Artes y de la mano de Gloria Castro, la institución le ha dado grandes satisfacciones a la región durante sus 36 años de existencia y sus egresados recorren el mundo demostrando su calidad. Centenares de niños y jóvenes vallecaucanos asisten a sus aulas siguiendo los pasos de personajes como Fernando Montaño y Juan Sebastián Zamora, figuras del Royal Ballet de Londres.Pero ese sueño se está desvaneciendo por la misma causa: Incolballet no ha recibido un peso de los $2.400 millones que el Departamento debió entregarle en el primer semestre del 2014. Y ante la incertidumbre de lo que ocurra en adelante, le es imposible contratar los profesores, técnicos y maestros necesarios para cumplir su labor de ofrecer oportunidades a sus alumnos.Lo mismo debe decirse del Instituto para la Investigación y la Preservación del Patrimonio Cultural y Natural del Valle del Cauca, Inciva. Su labor fecunda de 35 años en la reconstrucción del pasado del Valle y de sus ancestros también peligra por la falta de recursos. Y de la Biblioteca Jorge Garcés Borrero que con 60 años de existencia y sus más de un millón de visitantes por año es el fenómeno cultural más importante del suroccidente colombiano. Sin embargo, la negativa a entregarle los recursos de las estampillas departamentales se ha convertido en amenaza real para su futuro.Así, la cultura vallecaucana pasa su peor momento. Y son los vallecaucanos, con sus autoridades departamentales a la cabeza, los llamados a hacer que superen la mala hora que atraviesan por una manera fallida de entender las funciones de un gobierno frente a sus gobernados

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