La lucha por la vida

La lucha por la vida

Junio 18, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Los resultados de Amazonia Viva 2016, el último estudio adelantado por el Fondo Mundial para la Naturaleza, WWF, llaman la atención no sólo de los países afectados directamente sino de toda la comunidad internacional. Si bien se resalta la capacidad de supervivencia de la gigante selva y reconoce que aún la mayor parte del territorio se encuentra en buenas condiciones, además de los esfuerzos que hacen los gobiernos de la región, advierte lo que sucederá si no se hace un control inmediato y aún mayor.

La Amazonia que comparten ocho naciones suramericanas, se resiste a sucumbir a la inconsciencia de la humanidad. Pero el tiempo se le acorta y en unos años el deterioro será irreversible si no se detiene el daño a la vez que se inicia su recuperación.Decir que este es el gran pulmón del mundo entraña una verdad que vale la pena repetir siempre. La cuenca amazónica es una lección de vida para el Planeta con sus 6,7 millones de kilómetros cuadrados de bosques, donde habita el 70% de las variedades mundiales de fauna y flora, número al que se suman cada año 130 nuevas especies descubiertas en sus ecosistemas. Además, cuenta con un millón de kilómetros cuadrados de cuencas de agua dulce que producen el 20% del total mundial de ese líquido vital, y en sus suelos se almacena el 10% de la reserva mundial de dióxido de carbono con los consecuentes beneficios sobre el cambio climático.Todas esas riquezas naturales y sus bondades, son las que aún sobreviven a los embates de su mayor depredador, el ser humano, tanto como a la indiferencia, un enemigo aún peor. En las últimas décadas, esa Amazonía compartida por Brasil, Colombia, Perú, Ecuador y Venezuela, así como por Bolivia, Guyana y Surinam, ha perdido el 17% de su área selvática, entre otros por la deforestación, la expansión agropecuaria descontrolada, y el auge minero. Una tendencia que hoy ha llegado a sus niveles más críticos y tiende a empeorar.Los resultados de Amazonia Viva 2016, el último estudio adelantado por el Fondo Mundial para la Naturaleza, WWF, llaman la atención no sólo de los países afectados directamente sino de toda la comunidad internacional. Si bien se resalta la capacidad de supervivencia de la gigante selva y reconoce que aún la mayor parte del territorio se encuentra en buenas condiciones, además de los esfuerzos que hacen los gobiernos de la región, advierte lo que sucederá si no se hace un control inmediato y aún mayor.Con un planeta en riesgo ambiental, habría que poner en la balanza el impacto que conllevan, por ejemplo, los permisos para construir 250 represas que afectarían a las poblaciones de peces así como el cauce de decenas de ríos. También, los 20 proyectos ya otorgados para abrir carreteras, con los cuales se arrasarían con miles de hectáreas de bosques. Punto aparte merecen las 800 licencias ambientales entregadas para minería y la posibilidad de dar vía libre a 6.800 más que están en trámite, un negocio que como lo saben sobre todo Brasil, Colombia y Perú, causa un detrimento irreparable a la naturaleza.Esos son asuntos que les competen directamente a los países amazónicos y la solución está en sus manos. La otra parte es el apoyo necesario del resto del mundo, que debería participar de manera activa en la financiación de los procesos de protección y recuperación de la selva amazónica como beneficiario que es de sus bondades naturales. Todo ello es necesario para salvar a un gigante que se niega a morir pese a los intentos de la humanidad por acabarlo, y que, por el contrario, le da al mundo una lección de vida.

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