La locura del clima

Enero 02, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"El clima loco fue el que imperó en el Planeta durante el 2015. Así cada evento genere exclamaciones y preocupaciones, no es otra cosa que la consecuencia de lo que se ha sembrado tras décadas de abusos e indiferencia, que ha afectado el medio ambiente y dañado las barreras protectoras de la Tierra y de su humanidad".

Si hacían falta pruebas de cómo el deterioro ambiental ha llevado a que el clima se desquicie y los fenómenos naturales crezcan en número e intensidad, las últimas semanas del 2015 mostraron la gravedad de lo que sucede. El panorama está entre sequías e inundaciones, y entre tornados en invierno e incendios en vez de nieve.Los neoyorquinos no lo creían: el 25 de diciembre registraron una temperatura de 19 grados centígrados en una época donde máximo llega a 4°C. Tampoco lo entendían los texanos y los habitantes del sur de Estados Unidos cuando llegaron potentes tornados a devastar sus ciudades y dejar 44 muertos. Nadie estaba preparado para un fenómeno que se produce por el calor y es común durante la primavera pero nunca se había visto en invierno.Lo mismo les sucedió a los madrileños por el calor que ha provocado 200 incendios forestales, inusuales por no decir imposibles en diciembre, mientras los ingleses del condado de York deben salir de sus casas en canoas debido a las inundaciones. América Latina no es la excepción: 160.000 paraguayos fueron evacuados por la intensidad de las lluvias, las crecidas del río Uruguay son las peores desde 1956 y en contraste Colombia anuncia que el fenómeno de El Niño, causante de sequías y temperaturas que subirán los próximos días hasta 4°centígrados en Cali, se prolongará por seis meses más.Ese clima loco fue el que imperó en el Planeta durante el 2015. Así cada evento genere exclamaciones y preocupaciones, no es otra cosa que la consecuencia de lo que se ha sembrado tras décadas de abusos e indiferencia, que ha afectado el medio ambiente y dañado las barreras protectoras de la Tierra y de su humanidad.Arreglarlo y, aún más importante, evitar que se siga multiplicando y ocasione mayores perjuicios requiere más que una reunión de presidentes y jefes de Estado en la que todos hablan de compromisos y se dan las manos. Tampoco se puede reducir a la firma de acuerdos como el de la Cumbre de París ni a acciones tímidas frente a una realidad de la proporción del cambio climático. Se necesitan respuestas generales tanto como actos individuales, así como conciencia y decisión para reconocer las causas y reaccionar en consecuencia. No hay dudas sobre el daño que ocasiona el uso de combustibles fósiles como el petróleo o el carbón por la emisión de gases de efecto invernadero que deterioran la capa de ozono y provocan el calentamiento global. Si eso se sabe, también es obvio que no hay opción diferente a remplazar su uso por energías limpias. Y no hay mucho compás de espera. Esta “casa común” de la que habla el papa Francisco en su encíclica Laudato Sí, dedicada al medio ambiente, necesita ser limpiada y preservada para las generaciones venideras. Se requiere del compromiso de todos para que no se le siga causando daño y con ello acelerando los cambios naturales de un Planeta vivo y en evolución que en tiempos normales se demorarían miles de años. El tiempo se acorta para la Tierra y para todo lo que vive en ella, incluida la especie humana, a la vez victimaria y víctima de su deterioro ambiental.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad