La impunidad en Argentina

La impunidad en Argentina

Abril 24, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Más allá del juicio que los ciudadanos argentinos han hecho sobre las responsabilidades en el caso de la mutual judía y en torno a la desaparición de Nisman, es claro que el manejo de ambas situaciones hace flaco favor a la democracia argentina y a su pueblo".

Desde la misteriosa muerte del fiscal argentino Alberto Nisman en enero pasado, eran evidentes las escasas posibilidades de que prosperara la causa que él pretendió abrir contra la presidenta de su país, Cristina Fernández, por el presunto encubrimiento del atentado en 1994 a la sede de una mutual judía en Buenos Aires que dejó 86 personas muertas y decenas de heridos.Al fin y al cabo, era Nisman el motor de la investigación. Así lo indica la cantidad de piezas que recogió y que le permitieron armar buena parte de un rompecabezas que comenzaba a comprometer al poder, hasta cuando su trágica desaparición dejó el caso en punta. A partir de ahí, una extraña serie de decisiones en el seno del poder judicial, cooptado en buena parte por el kichnerismo, ha torcido el destino de la denuncia, hasta convertirla en inane. Incluso, algún fiscal empeñado en seguir con la tarea iniciada por su colega Nisman tuvo que desistir frente a las argucias jurídicas de quienes al parecer consiguieron poner el asunto en manos más seguras para los intereses del Ejecutivo. Quienes ahora obran en el papel de hacer cumplir la justicia, argumentan que no puede abrirse causa cuando ni siquiera hay delito. Esos mismos jueces califican las aproximaciones oficiales de 2013 entre la actual Presidenta y el entonces Gobierno de Irán como “tratado internacional”, a la vez que desestiman los señalamientos de Nisman sobre la existencia de un acuerdo bajo la mesa destinado a sacar en limpio a los integrantes del comando terrorista iraní comprometidos en el atentado, a cambio de supuestos beneficios comerciales, políticos y geopolíticos para la Argentina.Los encargados de estudiar el caso tampoco parecen estar muy interesados en documentos y grabaciones que Nisman había recogido y que, en su momento, soltó a cuentagotas, sin que los apartes supuestamente más comprometedores salieran a la luz pública, y que, como van las cosas, tampoco van a salir. Más allá del juicio que los ciudadanos argentinos han hecho sobre las responsabilidades en el caso de la mutual judía y en torno a la desaparición de Nisman, es claro que el manejo de ambas situaciones hace flaco favor a la democracia argentina y a su pueblo.Seguro, esa no es por estos días una preocupación mayor para la presidenta Fernández de Kirchner. Anda en Moscú, donde ha puesto a disposición buena parte de los recursos no renovables del país del sur. No hace mucho había hecho lo mismo en China con otros sectores de la economía argentina, igual, sin miramientos. Todo, en su empeño de alejarse cada vez más de Estados Unidos y de la Unión Europea, cuando está claro que sea quien fuere su sucesor en octubre, esa política externa no tendrá línea de continuidad. La Presidenta reafirma así su decisión de apostar al eje Moscú–Pekín-Teherán-Caracas, mientras Nisman y el Memorándum de Entendimiento entre Irán y Argentina son cosa de su pasado y de la cuestionable fama que tiene de dejar en el olvido lo que no le conviene. Aunque será el tiempo el que diga si también del pasado y de la memoria de todos los argentinos.

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