La hora de Venezuela

Octubre 07, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"La campaña ha sido un ejercicio desigual. Mientras a Capriles se le acosa desde todos los poderes públicos y de las milicias bolivarianas creadas para defender al gobierno, Chávez ha tenido a su disposición todos los recursos mediáticos y económicos posibles e imposibles".

Cuando termine el día de hoy, y si nada extraño ocurre, Venezuela conocerá quién regirá sus destinos durante los próximos seis años. Y el mundo sabrá si el régimen de Hugo Chávez es respetuoso de la democracia que pregona, en caso de que su opositor obtenga el triunfo que parece cercano después de 14 años.La campaña de Henrique Capriles Radonski pasará a la historia como el esfuerzo más importante por convencer a una nación sobre la necesidad de cambiar la forma de gobernar su país. Una nación que ha vivido el proceso de radicalización y enfrentamiento más profundo de los últimos tiempos en América, donde el Estado fue tomado en casi todos sus niveles por el partido único que rodea a Hugo Chávez y los recursos públicos se pusieron al servicio de un sistema excluyente que persigue a la iniciativa privada y compra la fidelidad y el voto con los recursos del petróleo.Para derrotar ese régimen, y después de unir a toda la oposición, Capriles le ha dado tres veces la vuelta a Venezuela, ha estado en las viviendas, en las calles y en las plazas públicas, promoviendo la unión, en contraste con las ofensas de su contrincante y los intentos de sus cercanos colaboradores por sembrar el miedo en los electores sobre lo que puede ocurrir si pierde su Comandante. Incluso, se ha tratado de ocultar su estado de salud, que puede tener un desenlace fatal en poco tiempo. Frente al joven candidato está el coronel que en 1992 fracasó en su intento por derrocar al gobierno de la época. Es Hugo Chávez, que con su manera de comunicarse con el pueblo encarnó la rebelión de los venezolanos contra la corrupción que carcomía sus instituciones y contra unos partidos que dejaron de ser sus voceros. Después se encargó de montar otro régimen, distinto en su forma porque se basó en el populismo que asfixia la economía y destruye los puestos de trabajo al tratar de liquidar la iniciativa privada. E igual en el fondo, puesto que se dedicó a usar los recursos públicos para beneficiar a unos pocos, incluyendo sus compadres del Socialismo Siglo XXI, que como Cuba se aprovechan con el obsequio que Chávez les hace del petróleo venezolano.La campaña ha sido un ejercicio desigual. Mientras a Capriles se le acosa desde todos los poderes públicos y de las milicias bolivarianas creadas para defender al gobierno, Chávez ha tenido a su disposición todos los recursos mediáticos y económicos posibles e imposibles. Hasta la guerrilla colombiana que reconoce en él a un aliado cercano ha hecho su aporte. Pero ya se sabe que muchos de sus anteriores partidarios no están de acuerdo con lo que pasa en su país, y sienten el fracaso de un gobierno incapaz de administrar o de detener la violencia sin control que recorre a toda Venezuela. Por eso, las elecciones de hoy son quizás el evento democrático más importante en la historia del vecino país. Sólo queda esperar que el sistema electoral, también en manos chavistas, y las Fuerzas Armadas venezolanas, garanticen la imparcialidad y la rectitud que eviten la confrontación que Hugo Chávez ha anunciado en caso de que los electores no lo reelijan para completar 20 años en el poder.

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