La entrega

Mayo 09, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

En la práctica, y no obstante que nuestro Gobierno no deja de expresar sorpresa por la negociación que culminó el pasado lunes en Aruba, lo ocurrido significa un éxito de Colombia en la lucha contra el narcotráfico. Triunfo importante, en la medida en que el desmantelamiento de los ‘Combas’ significa desarmar una de las últimas organizaciones de narcotráfico en el país.

Si bien pareció sorprender a las autoridades colombianas, la entrega de Javier Antonio Calle Serna y de sus lugartenientes es el resultado de la decisión de nuestro país de acabar con las organizaciones del narcotráfico y sus jefes. Lo que sigue a continuación es impedir que se creen nuevas empresas delictivas que como ‘los Rastrojos’ fundado por él y sus hermanos, sigan imponiendo el terror en el Valle y el Suroccidente del país. Alias ‘Comba’ posee una trayectoria tenebrosa, no sólo como jefe de un cartel dedicado a la exportación de drogas ilícitas hacia los Estados Unidos. Desde su juventud formó parte de agrupaciones dedicadas al crimen, recorriendo todos sus niveles, ordenando o cometiendo asesinatos o ejecutándolos por su cuenta y traicionando a sus jefes cuando lo consideró necesario. Mantuvo alianzas con la guerrilla o con los carteles mexicanos y fue el responsable junto con su organización de numerosas venganzas que llenaron de sangre las calles de Cali, inundando a la región de fusiles, de muerte y destrucción.Llama la atención que el delincuente decida negociar con los Estados Unidos. Y preocupa que, como parece haber ocurrido en otras ocasiones, esa negociación sea una forma de evadir el castigo que merece ‘Comba’ por el daño que le ha causado a nuestra nación. Esa inquietud debe ser puesta de presente por el Gobierno y respondida como corresponde por las autoridades estadounidenses.La peligrosidad de ‘Comba’ lo puso en la mira de la Policía como una prioridad. No debe quedar duda entonces de que el acoso lo llevó a tomar la decisión de entregarse a los Estados Unidos. En la práctica, y no obstante que nuestro Gobierno no deja de expresar sorpresa por la negociación que culminó el pasado lunes en Aruba, lo ocurrido significa un éxito de Colombia en la lucha contra el narcotráfico. Triunfo importante, en la medida en que el desmantelamiento de los ‘Combas’ significa desarmar una de las últimas organizaciones de narcotráfico en el país. Pero eso no significa el final del delito que más daño ha causado a nuestra nación. Ahora hay que estar atentos para evitar que la guerra por tomar el control de las drogas ilícitas vuelva a llenar de tragedias y crímenes a la Nación. Aunque el Gobierno Nacional diga que ignoraba la negociación del criminal con lo Estados Unidos, se sabe que ese proceso ha producido en los últimos meses una larga y sangrienta disputa en Cali y los municipios vecinos, por lo que no es difícil anticipar una cruenta guerra protagonizada por quienes pretenden llenar el vacío. Sin duda, todos quienes se están entregando en el exterior lo hacen ante la imposibilidad de actuar como antes en Colombia. Ya los capos no pueden disfrutar sus fortunas mal habidas porque las autoridades están tras sus pasos. Por ello hay que felicitarlas, en especial a la Policía Nacional. Ahora hay que impedir que el monstruo vuelva a crecer. Es la primera tarea del nuevo Director de la Policía Nacional, que debe seguir la senda de la recuperación moral y de la efectividad construida por años de persistencia en una causa noble y arriesgada, la de liberar a nuestro país del narcotráfico.

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