La encrucijada de Europa

Septiembre 23, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"...el problema es cómo hacer para detener esa pérdida de credibilidad en el sistema financiero europeo, que ya está produciendo la rebaja en la calificación de los grandes bancos en el viejo continente".

Casi no pasa ya un día sin que alarmen las noticias sobre la crisis que consume las economías del sur de Europa y sus repercusiones en el centro y norte del continente, donde están las poderosas locomotoras de Alemania y Francia. Ahora ya no debe quedar dudas de que el sistema euro está en la encrucijada más importante de su historia.Y el problema a resolver por ahora no es si se debe mantener la moneda única ante la enorme disparidad entre la estabilidad económica de Grecia, Portugal, España e Italia, frente a sus vecinos del norte. Incluso, el asunto ya no es qué hacer para detener el derrumbe de las finanzas públicas, afectadas por el exceso de gasto, el desborde del endeudamiento y la falta de claridad en la información sobre la situación real de ellas. O para impedir que las bolsas sigan desplomándose en forma ya casi dramática, lo que demuestra la pérdida de confianza en los mercados de capital. Ahora, el problema es cómo hacer para detener esa pérdida de credibilidad en el sistema financiero europeo, que ya está produciendo la rebaja en la calificación de los grandes bancos en el viejo continente. Como ocurrió en Estados Unidos cuando explotó el globo de la construcción y se llevó a varias instituciones bancarias entre ellas a la más grande del mundo, en Europa se teme que explote el globo de los papeles y bonos basura expedidos por países como Grecia que no pueden pagarla, y que están en manos de los bancos, acostumbrados a especular con la imposibilidad de que un Estado se quiebre. Por eso, los esfuerzos están encaminados a evitar la quiebra irremediable de Grecia, donde las medidas fiscales están llegando a niveles insoportables para sus habitantes. Es que es muy difícil aceptar que de un día para otro se cubra con el impuesto al valor agregado a casi todos los productos; que ese impuesto se aumente del 13% al 23% en menos de una semana y que a la vez se despida el 25% o más de la nómina oficial, anunciándose un recorte adicional de proporciones casi imposibles de cumplir. Y mientras Italia, otrora la quinta economía mundial, anuncia la aplicación de medidas draconianas, bancos franceses, alemanes e incluso los suizos, ven el valor de sus acciones en caída libre. Es la razón fundamental del nerviosismo, que por lo pronto es explicado como una preocupación acerca de la indisciplina fiscal y la necesidad de aplicar una política fiscal de ajuste y austeridad parecida a las recetas que el Fondo Monetario Internacional le aplicó sin compasión a América Latina.La pregunta es sí los mercados se tragarán el señuelo. La respuesta la están dando la huida de los inversionistas de los papeles y acciones europeas, así como el fortalecimiento del dólar, cuya demanda crece así la situación de los Estados Unidos cause preocupaciones por su recesión y la crisis fiscal originada en el desorden y la inveterada propensión al gasto. Es la encrucijada de Europa, cuyos líderes están obligados a salvar su sistema financiero para evitar un colapso de consecuencias impensables.

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