La deuda del mundo

Agosto 04, 2017 - 11:30 p.m. Por:
Elpais.com.co

El Planeta no sólo sufre las consecuencias del daño que le causa la humanidad. También debe lidiar con el consumo cada vez mayor de sus recursos y con la imposibilidad de renovarlos a la misma velocidad.

El pasado 2 de agosto el mundo entró en ‘default’ con su medio ambiente. Hace cuatro décadas aún había equilibrio entre lo que la población necesitaba para vivir y lo que ésta podía darle. Con el paso de los años y el mayor número de habitantes demandando más alimentos, agua o energía, la proporción comenzó a cambiar y se entró a deberle a la Tierra.

Ya para el 2007, cuando se empezó a medir el impacto de lo que se ha llamado la huella ambiental humana, se calculaba que los recursos se acababan en 353 días, es decir que había un déficit de 12 días. La realidad hoy es abrumadora. Hasta el pasado miércoles, la humanidad se había consumido la totalidad de sus recursos ambientales, lo que significa que entró en deuda con la naturaleza cinco días antes que en el 2016.

Esa tendencia prima en la última década, al punto que en promedio se reduce tres días de un año a otro, el momento en que el Planeta entra a girarle extra a quienes viven en él, lo cual se traduce en que las fuentes de agua se están agotando a un ritmo mayor, hay menos peces en los mares y ríos, las tierras de cultivo se vuelven más yermas por el sobreuso. Y así sucede con infinidad de sistemas naturales de los que depende la población para vivir o para su bienestar.

El problema es que cada vez hay menos para tomar y más gente en demanda. En medio de ese aviso de déficit ambiental, lo más irónico es que apenas se requiere de esfuerzos mínimos para revertir la tendencia. Mientras se dice que hoy son necesarios 1.7 planetas para cubrir las necesidades de la humanidad, se sabe que al año se desperdician 1.300 millones de toneladas de alimentos. Si solamente se botara la mitad de esa comida, la entrada en el ‘default’ con la naturaleza se retrasaría varias semanas.

Para resolver el problema se necesita sobre todo voluntad y acciones individuales para empezar a devolverle días al Planeta y a la regeneración de sus recursos. Evitar el desperdicio es una de ellas: el de alimentos, el de agua, el de energía; o tomar conciencia y cambiar hábitos en los consumos, reducir el promedio de hijos que tiene cada familia para así no llegar tan rápido a los 9.000 millones de seres humanos que se calcula poblarán la Tierra a mediados del Siglo XXI.

Cumplir las metas para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono a las que se ha comprometido la comunidad internacional es otra de las formas en que se pagará la deuda con la Tierra. Porque al final todo forma parte de esa gran rueda con control que a su paso va arrastrando lo que se encuentre.

Así como la humanidad es la principal causa de estar al debe con el Planeta y es la que sufrirá en poco tiempo sus consecuencias, es también la única que puede solucionarlo o empezar a pagar su deuda a corto plazo. La cuestión es si tiene conciencia de ello y si está dispuesta a hacer lo necesario para conseguirlo.

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