La deuda de la deforestación

Diciembre 12, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

El reto es mayúsculo si se tiene en cuenta que significa detener la deforestación de 121.000 hectáreas de bosques que se arrasan cada año en la región amazónica, así como recuperar un millón de hectáreas en los próximos cuatro años.

El mundo tiene una deuda con la conservación y recuperación de los pulmones verdes del planeta que ha sido desconocida hasta ahora. De ahí la importancia de los compromisos hechos en la Cumbre sobre el Cambio Climático que concluyó ayer en Lima, de los cuales Colombia es uno de los mayores beneficiados.En lo que significa un paso trascendental para salvar los bosques y selvas, así como para disminuir los efectos que tienen sobre el medio ambiente los gases contaminantes, los gobiernos de Alemania y Noruega le pagarán a nuestro país por detener la deforestación en el Amazonas y reparar el daño que esa práctica ha ocasionado. Para que los recursos sean girados, la tarea de Colombia es reducir a cero la tala de árboles antes del año 2020.La cuota inicial de ese pago será de US$65 millones, apenas una parte de los US$450 millones que se requieren para la recuperación total de la selva amazónica que le pertenece al país. Por eso la tarea también implica convencer a otras naciones, en especial aquellas que más contribuyen a la contaminación del Planeta, para que aporten a esa bolsa verde que redundará en beneficios para todo el mundo.El compromiso adquirido por Colombia no es sencillo de cumplir, requiere de políticas serias y acciones concretas, así como de la unión de esfuerzos de todos los sectores de la sociedad. Se debe reconocer que ya hay un camino adelantado con decisiones como la de ampliar la zona de reserva natural de Chiribiquete, proyectos como Visión Amazonía que reúne bajo un solo toldo iniciativas individuales que benefician a la gran selva, y esfuerzos para apoyar desde el sector privado la reforestación como el de Saving the Amazon que invita a las empresas a apadrinar la siembra de árboles.Lograr el propósito no será posible, sobre todo, sin la ayuda de las comunidades que habitan en la Amazonía. Hacerlos partícipes en este gran proyecto significa que el Estado se haga presente con oportunidades que se traduzcan en una mejor calidad de vida, promover actividades económicas sostenibles, fortalecer las instituciones de Gobierno y brindarles los recursos que se requieren para que la deforestación no sea una necesidad ni una opción.El reto es mayúsculo si se tiene en cuenta que significa detener la deforestación de 121.000 hectáreas de bosques que se arrasan cada año en la región amazónica, así como recuperar un millón de hectáreas en los próximos cuatro años. Si se logra, Colombia reducirá significativamente el 50% de las emisiones de gases contaminantes que se generan por la tala de árboles, el cambio del uso del suelo por las actividades agropecuarias y por la degradación de sus tierras. Como lo dijo el Viceministro del Medio Ambiente cuando se logró el acuerdo de Lima, este “es un día para celebrar”. Significa que el mundo comienza a reconocer la deuda adquirida con los pulmones verdes del Planeta y la urgencia de pagarla para darle una oportunidad a la Tierra de resarcir el daño que le ha ocasionado a su medio ambiente.

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