La derrota de Correa

La derrota de Correa

Febrero 28, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Aunque todos coinciden en que una cosa son las elecciones locales y regionales, y otras las nacionales, la derrota en Quito revela la existencia de sentimientos de autonomía frente al mandato unipersonal del Presidente. Y se habla de que el triunfo del candidato a la Alcaldía de la capital por la alianza Suma-Vive, Mauricio Rodas, tiene mucho que ver con “un voto de rechazo y contestatario a Correa y a Alianza País, más que una adhesión total a Rodas.

Con razón, el presidente Rafael Correa está más enojado que nunca. Tras nueve elecciones ganadas y no obstante la forma en que intervino en la campaña, su Partido perdió las alcaldías de Quito, Guayaquil y Cuenca y de otras ciudades del Ecuador.Este resultado, inesperado para el gobierno, ha llevado a que Correa pida la renuncia a sus ministros y plantee la recomposición de lo que llama su “revolución política”. Para diversos analistas ecuatorianos es síntoma de que se avecinan cambios en su país, algunos de los cuales pueden tener consecuencias negativas.Aunque todos coinciden en que una cosa son las elecciones locales y regionales, y otras las nacionales, la derrota en Quito revela la existencia de sentimientos de autonomía frente al mandato unipersonal del Presidente. Y se habla de que el triunfo del candidato a la Alcaldía de la capital por la alianza Suma-Vive, Mauricio Rodas, tiene mucho que ver con “un voto de rechazo y contestatario a Correa y a Alianza País, más que una adhesión total a Rodas”.En buena parte, el responsable de esta situación es el Presidente, quien fue el primero en asociar las posibilidades de éxito de su movimiento con el prestigio de su gobierno. En campaña, Correa afirmó que un resultado negativo, especialmente en Quito, podría poner “en peligro el proyecto” político. Parece que olvidó su condición de guayaquileño y el rechazo que las cosas de “la Costa” causan en “la Sierra”, sobre todo en Quito, la cuna de las pasiones serranas.Lo mismo sucedió en Cuenca, la tercera ciudad del país, y en otras ciudades, por la agresiva presencia del primer mandatario en favor de sus candidatos, haciendo colocar su fotografía, en actitud beligerante, al lado de los candidatos de Alianza País. Y por su constante intervención en concentraciones y encuentros con los electores. Con lo cual convirtió la campaña por cargos municipales y prefecturas en un referendo sobre su gobierno. Lo dijo Jaime Nebot, su opositor en Guayaquil: “Derroté al único candidato que había, el presidente Rafael Correa”.Desde esta perspectiva, a los ministros defenestrados no les hará mucha gracia que se les responsabilice por la derrota del movimiento que gobierna a Ecuador. Con lo que se demuestra que el personalismo de Correa impide que se cree un partido político sólido. Así, el movimiento Alianza País demuestra su debilidad y lo sumerge en una crisis de consideración.Lo que asusta a muchos, pues la tentación del poder de la que Correa sufre y de la que dio muestras en la campaña, puede llevarlo a dirigirse por caminos antidemocráticos para mantenerse en el poder más allá del 2017, como ya sucedió en Venezuela, Nicaragua y Bolivia, sus socios del Alba. Sin embargo, la oposición no puede equivocarse. Sin duda salió fortalecida en los comicios: pero tiene que aceptar que no puede seguir dando el lamentable espectáculo de división y pugnas personalistas, lo mismo que de búsqueda de beneficios egoístas, si es que de veras quiere que Ecuador abandone las ambiciones totalitarias del ‘socialismo siglo XXI’.

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