La democracia en Egipto

Enero 27, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"El nuevo Parlamento egipcio será, según Katatni, “un exponente de la democracia”, trabajará con justicia y objetividad y, entre sus prioridades, estará acabar con la corrupción y mejorar los servicios públicos".

Un año después de iniciada la revolución contra el anciano régimen de Hosni Mubarak, el pasado lunes se instaló formalmente el Parlamento que surge de elecciones libres. Esta institución, que consta de dos Cámaras y 508 integrantes, resultó dominada por el Partido Libertad y Justicia que representa a los Hermanos Musulmanes, quienes alcanzaron 235 escaños. Luego siguió el movimiento Al Nur, con 123 parlamentarios, que representa a los salafistas, ala radical de la sectas sunítas, que quiere imponer un país que se rija por la interpretación literal del Corán, y que no ha vacilado en ejercer la violencia contra los que no sigan sus creencias.Los liberales del partido Wafd, el más antiguo de Egipto, apenas alcanzaron 38 escaños, lo mismo que los independientes y otras fuerzas menores de carácter laico. Pero esta minoría le puede permitir a la fuerza más moderada de los Hermanos Musulmanes, formar una mayoría democrática que detenga el radicalismo islámico.Hay signos alentadores en este sentido, comenzando por el discurso de Saad Katatni, miembro del PLJ y elegido como presidente por amplia mayoría. Él anunció que la “Revolución continúa” y anunció: “Queremos construir un Egipto nuevo, que sea un país constitucional, democrático y moderno”, lo contrario a las aspiraciones de los salafistas, que propenden por un Egipto regido por el Corán.Incluso, la dirección del PLJ se reunió, previa la instalación del Parlamento, con el Subsecretario de Estado de los Estados Unidos, pues aspiran a contar con el apoyo de Occidente en su transición hacia la democracia. El nuevo Parlamento será, según Katatni, “un exponente de la democracia”, trabajará con justicia y objetividad y, entre sus prioridades, estará acabar con la corrupción y mejorar los servicios públicos.Con sus gestos y declaraciones Katatni se está revelando como un político hábil, capaz de hacerle un guiño a los radicales con su “la Revolución continúa”, al Ejército, la fuerza que verdaderamente controla el país, al agradecerle por presidir “unas elecciones transparentes”, y a los laicos y Occidente al prometer constitucionalismo, democracia y modernidad. Y al pueblo en general, al comprometerse a “acabar con la corrupción”, que fue una de las causas principales de la revuelta.Pero en este país de amplia mayoría musulmana, no será posible mantener contentos a todos al mismo tiempo. Por ejemplo, los resultados del salafismo, como segunda fuerza en el Parlamento, pese a que representan a una minoría religiosa dentro del mundo musulmán, muestran que el camino estará erizado de contradicciones. Comenzaron el mismo día de la instalación, cuando un parlamentario de Al Nur solicitó iniciar la sesión con una oración, lo que fue negado por el Presidente elegido.Los analistas internacionales esperan que haya una constante tensión entre los musulmanes moderados, por una parte, y los salafistas, por la otra. Lo mismo que entre las autoridades civiles y el estamento militar. Pero hay esperanzas de que lo positivo que suceda en Egipto marque el rumbo del resto de las revueltas árabes.

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