La democracia de Uruguay

Diciembre 02, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Algunos medios internacionales hablan del “milagro uruguayo” para explicar la situación económica del país que es uno con los mejores índices de desarrollo humano del mundo, más prósperos, menos desiguales, más globalizados, menos corruptos y más pacíficos. Un país de empresarios rurales que paradójicamente cuenta con la legislación más liberal del continente".

El pasado domingo, Uruguay eligió a Tabaré Vásquez como sucesor de José Mujica. Fue un evento tranquilo que demostró una vez más el apego a la democracia de esa nación.Uruguay es una especie de excepción en Suramérica. Un país pequeño, con escasa población y una economía rural y ganadera, pero altamente tecnificada, elevado nivel educativo y pocos sobresaltos políticos. En los últimos 7 años ha crecido de manera sostenida, con aumentos salariales e inflación de un dígito, mientras la pobreza extrema cayó al 0,5% de la población.Algunos medios internacionales hablan del “milagro uruguayo” para explicar la situación económica del país que es uno con los mejores índices de desarrollo humano del mundo, más prósperos, menos desiguales, más globalizados, menos corruptos y más pacíficos. Un país de empresarios rurales que paradójicamente cuenta con la legislación más liberal del continente.Situado en medio de dos grandes potencias como Brasil y Argentina, este pequeño y notable país ha logrado mantener su personalidad y se ha beneficiado del flujo de turistas de las dos naciones, que no alcanzan a comprender cómo con mucho menos recursos y sin una gran industria, Uruguay ha podido conseguir una calidad de vida que es envidia en el subcontinente.Las respuestas constituyen un ejemplo: sostenida inversión en educación pública a todo nivel y liberalización de la propiedad rural para evitar la concentración de la tierra. Sobre esta base ha creado la industria de alimentos y la que desarrolla software de nivel internacional (5,3% de las exportaciones), que es el éxito más reciente, al lado de la industria maderera y sus derivados. Al mismo tiempo posee la mejor red de caminos pavimentados de Suramérica.Estos logros se han profundizado en los dos últimos gobierno de tinte izquierdista, aunque se ha descuidado la calidad de la educación pública, la crítica del candidato centro derechista que compitió con Tabaré, Luis Lacalle Pou, quien fue respaldado por los partidos tradicionales Nacional y Colorado.Pero Vásquez no sólo tiene a su favor el buen nombre que le quedó de su gestión en el primer período presidencial, sino el entrañable aprecio de los uruguayos por José Mujica. Este exguerrillero, que despertaba ciertas aprensiones, gobernó como un patriarca bonachón, austero y sabio, que se granjeó la admiración de todos los sectores sociales y de las más diversas personalidades del Uruguay y del resto del mundo.Sin duda, la buena imagen que deja Mujica fortaleció la candidatura de Tabaré Vásquez, su socio de coalición y dejó escasas posibilidades a la candidatura de Lacalle Pou. Además Tabaré no se ha limitado a apoyarse en el prestigio del Frente Amplio y sus logros, sino que se ha comprometido a prestar más atención a la educación pública, para no dejarle esa bandera a Lacalle.En los últimos años, los uruguayos han sido remisos a los cambios bruscos, por lo que el resultado electoral no sorprende a nadie. La suya es una sociedad que fue golpeada por los males del extremismo y aprendió a hacer un balance digno de reconocimiento.

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