La defensa ambiental

La defensa ambiental

Marzo 14, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"La acción de comunidades y organizaciones, no siempre fácil por los intereses en juego, ha permitido denunciar los atropellos contra la naturaleza, destapar negocios criminales que se amparan en la legalidad con la anuencia en ocasiones de los gobiernos e incluso ha permitido lograr las debidas reparaciones".

Los colombianos están aprendiendo a defender los recursos naturales de quienes han hecho un negocio de su explotación ilegal e irracional. En esos conflictos ambientales, que se reproducen por el mundo, está una de las acciones más eficaces para preservar el Planeta.La investigación que adelantan 23 equipos interdisciplinarios de varias naciones bajo la coordinación de la Universidad Autónoma de Barcelona, ha detectado 1.400 conflictos ambientales en el mundo. Son luchas que adelantan las comunidades, organizaciones ecologistas, entidades mundiales o los Estados para evitar la depredación de sus ecosistemas y riquezas naturales. Algunos tienen fecha reciente y otros llevan décadas librándose sin obtener los resultados esperados.Casos como el del páramo de Santurbán, amenazado por la minería legal e ilegal, es ejemplo de la importancia de la lucha que libra la sociedad. El peligro que significaba la intervención sobre la reserva natural, que surte de agua a una parte del departamento de Santander, llevó a dar la batalla legal para delimitar la zona protegida, a que se retiraran licencias de explotación ya otorgadas y se brindaran alternativas económicas para las poblaciones aledañas. Con la aplicación de la ley y la disposición del Estado se ha avanzado en la preservación del lugar.El de Santurbán es uno de los 91 conflictos ambientales reconocidos en Colombia, que lo ubican en el segundo lugar entre las naciones incluidas en el listado mundial. Son casi un centenar de acciones que buscan proteger esa riqueza inigualable que tiene el país, en la que está buena parte de la esperanza de un futuro verde para la Nación y del resto de la humanidad.Si se mira el Atlas de Justicia Ambiental, se observa cómo América Latina, África, el sureste de Europa e India son las regiones donde hay más conflictos por la explotación de los recursos naturales. A la minería sin control se suman la explotación indebida de bosques, el daño a las fuentes de agua, el uso en condiciones de riesgo del método ‘fraking’ para extraer petróleo o la depredación de los océanos.La acción de comunidades y organizaciones, no siempre fácil por los intereses en juego, ha permitido denunciar los atropellos contra la naturaleza, destapar negocios criminales que se amparan en la legalidad con la anuencia en ocasiones de los gobiernos e incluso ha permitido lograr las debidas reparaciones. También han sido motivo para acciones violentas o para amenazar a quienes defienden la protección de su medio ambiente, como ha sucedido en África e India.En las defensas legales que se emprenden para conservar el medio ambiental, un derecho establecido en los acuerdos ambientales internacionales y que en el caso de Colombia está consagrado en su Constitución, el Planeta tiene una de las herramientas más poderosas para reducir la explotación irracional de sus recursos y sistemas naturales. Al visibilizar los conflictos ecológicos que libra la humanidad se puede encontrar el apoyo para que comunidades y Estados logren sus objetivos, y tener el ojo abierto para evitar que sean generadores de violencia.

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