La crisis profunda

Junio 17, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Buscar una solución a sus problemas debería haber sido el objetivo desde un comienzo del gobierno del presidente Nicolás Maduro, más empeñado en tapar con un dedo la dura realidad que en buscar soluciones para sus conciudadanos. Las cifras no mienten. Mientras él muestra indicadores de los últimos dieciséis años para maquillar el presente, las evidencias del retroceso no admiten discusión".

La situación de millones de ciudadanos en Venezuela cercados por la escasez, la inseguridad y la violación a los derechos humanos, no puede seguir pasando de largo para quienes pretenden encontrar una salida democrática a la crisis que vive el vecino país. Las múltiples carencias que agobian a todas sus capas sociales deben figurar en la agenda de los acercamientos de las últimas horas en Haití entre los Estados Unidos y Venezuela -con el consejero del Departamento de Estado Thomas Shannon y el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, como interlocutores, los cuales suceden a los que Obama y Maduro sostuvieron en Panamá durante la reciente cita de la OEA. Buscar una solución a sus problemas debería haber sido el objetivo desde un comienzo del gobierno del presidente Nicolás Maduro, más empeñado en tapar con un dedo la dura realidad que en buscar soluciones para sus conciudadanos. Las cifras no mienten. Mientras él muestra indicadores de los últimos dieciséis años para maquillar el presente, las evidencias del retroceso no admiten discusión. Es un hecho que de seguir las cosas como van, a finales del presente año Venezuela volverá a tener una cifra muy cercana a las 10.954.595 personas catalogadas en el año 2000 como en estado de pobreza (cifra de la ONG Provea). Son las mismas por las que el chavismo se comprometió a trabajar para redimirlas, con base en los jugosos dividendos de la bonanza petrolera del momento. Ya se sabe que la bonanza pasó y la riqueza se evaporó. A causa del despilfarro y la corrupción, la capacidad de adquisición de las familias cayó en la medida en que se derrumbaban los salarios. Y con una inflación desbordada que entre 2008 y diciembre de 2014 creció en el 727,74%, , según reportes del Instituto Nacional de Estadística. Eso, según la Cepal, produjo la llegada al 35% de la pobreza en Venezuela. Lo que se observa en las calles y mercados es peor. Hoy, el venezolano promedio destina ocho horas -una jornada laboral- a buscar con qué llenar la canasta familiar, en medio de una anarquía que ha llevado a algunos propietarios de tiendas a expender en las afueras de sus establecimientos para demostrar que no están acaparando. Y para evitar destrozos en sus locales cada vez que mareas humanas intentan hacerse a los productos básicos.Si a eso se suma la inseguridad y la violencia que campean de manos de una criminalidad galopante que hacen de Caracas una de las dos grandes ciudades con mayor número de homicidios en el mundo por cada 100 mil habitantes (en 2014 registró 5036 muertes violentas), y la escasez del 70% de los medicamentos (datos de la Federación Farmacéutica), el hecho de vivir en la capital venezolana se convierte cada vez más en prueba de supervivencia.El cuadro lo completan los presos políticos sin derechos procesales y la mordaza del gobierno a la libertad de prensa, con los límites impuestos a materias primas como el papel periódico, más el territorio nacional por cárcel a los periodistas más críticos al régimen. Por ello hay que preguntar hasta cuándo durarán el régimen de Maduro y la paciencia del bravo pueblo venezolano.

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