La crisis eterna

Julio 23, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Y el asunto no se soluciona con decretos que atienden una situación puntual o acusando las administraciones de los hospitales de ineficientes, mientras se mantienen en funcionamiento entidades tan perversas como Caprecom, que debió haber sido liquidada hace más de un lustro. O tratando de trasladar la responsabilidad de los problemas a los departamentos propietarios de hospitales como el Universitario del Valle, en vez de tomar medidas para sancionar la politiquería que lo afecta.

Como si fuera uno de aquellos temas que deben vivir para siempre sin encontrar soluciones de fondo, la crisis del Sistema de Salud en Colombia sigue a la espera de decisiones que eviten la ruina de la red de hospitales públicos. No más calmantes que alivien por momentos los síntomas es lo que están pidiendo la salud en el país.Más de seis años llevan ya los estertores de una enfermedad que, sin duda, no es fácil de resolver. El fondo del asunto es que el sistema está desfinanciado porque las cuentas para financiarlo no cuadran. También, que la corrupción, el clientelismo y la mala administración lo han golpeado de manera sistemática, agravando la situación, mientras el Estado no ha sido capaz de adoptar los correctivos necesarios para conjurar una crisis que crece cada año y que se mueve entre anuncios constantes y cambios fragmentarios que no son suficientes para resolverlas. Y el asunto no se soluciona con decretos que atienden una situación puntual o acusando las administraciones de los hospitales de ineficientes, mientras se mantienen en funcionamiento entidades tan perversas como Caprecom, que debió haber sido liquidada hace más de un lustro. O tratando de trasladar la responsabilidad de los problemas a los departamentos propietarios de hospitales como el Universitario del Valle, en vez de tomar medidas para sancionar la politiquería que lo afecta. Sin duda, el clientelismo y la voracidad de ciertos dirigentes políticos le han causado un gran daño. Pero esa no es la razón de su enfermedad terminal. Es que al HUV le deben $150.000 millones, $120.000 millones de los cuales corresponden a Entidades Prestadoras de Salud que no pagan los servicios, llevándolo casi al cierre y a su desmantelamiento, a pesar de ser el único hospital de nivel tres en el suroccidente colombiano. Y como esa entidad, son muchos los centros de salud en el país que están en la misma situación, además de ser víctimas del clientelismo y la corrupción, lo cual no puede atribuirse a la incapacidad de competir en el mercado con las instituciones de carácter privado, o tomando medidas dispersas que retrasan la quiebra pero no la evitan. Eso no se arregla con las siete medidas anunciadas por el Ministro de Salud, que en conjunto deben producir el billón y medio de pesos, sino adoptando un cambio profundo que resuelva el problema de fondo, la desfinanciación crónica y creciente del sistema de salud, y la oferta de servicios imposibles de cumplir, impulsada por millones de tutelas. Más aún en situaciones como las que empieza a padecer el Estado a causa de la vertiginosa caída en sus ingresos. Y no se trata de exigir una reforma estructural como la que rechaza por innecesaria el ministro Alejandro Gaviria o de expedir decretos y resoluciones que dan respuestas transitorias sin atacar la enfermedad. Es hora de reconocer que el Sistema de Salud acusa graves desequilibrios, y que es deber del Estado rescatar a las instituciones públicas que, como el HUV, han sido garantía de atención para millones de ciudadanos y de formación de médicos y demás profesionales de la salud.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad