La crisis eterna

Junio 04, 2017 - 07:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

De nuevo, las alertas sobre la inminente liberación de 12.000 detenidos en las cárceles de Colombia ponen de presente la crisis crónica que padece la justicia penal. Y las soluciones siguen diluyéndose sin que aparezca un norte para resolver lo que, además de demostrar un fracaso del Estado, ocasiona dramas y desconocimientos inaceptables de los Derechos Humanos de los reclusos.

Se podría pensar que lo que está en juego es apenas el problema causado por el hacinamiento que padecen las cárceles del país, superior al 45% de su capacidad, según el Procurador General de la Nación, pero que en la de Villahermosa de Cali es mayor al 200%. Pero no es tan simple, ni se resuelve produciendo liberaciones masivas.

El problema se origina en la ausencia de una verdadera política criminal que racionalice los códigos y fije un derrotero claro a la aleación del poder coercitivo. Es por lo menos paradójico que mientras en el Congreso se tramitan con frecuencia proyectos para endurecer penas y meter más gente a la cárcel, el Fiscal General de la Nación solicite el cambio de sanciones que implica la no detención a delitos como la inasistencia familiar, el giro de cheques sin fondos o la injuria.

De otra parte, las entidades del Estado actúan de manera aislada, llevando a situaciones que, como está ocurriendo ahora, ante el incumplimiento en los términos fijados por la ley 1786 de 1995 ocasionan alarmas como la que se ha lanzado al tener que liberar a esos 12.000 detenidos. Es dramático escuchar de boca del Fiscal que el sistema acusatorio está al borde de un fracaso monumental puesto que no ha sido capaz de resolver la situación de personas que llevan hasta nueve años confinadas en detención preventiva porque no se han podido sustentar las acusaciones o dejarlos en libertad, como exige la citada ley.

De otra parte, ya es hora de articular a todos los organismos creados para prevenir el delito, para combatirlo, para sancionarlo y, tal vez lo más importante, para rehabilitar a quienes han incurrido en conductas que atentan contra la sociedad. Es increíble el terrible mundo que se permite en las cárceles, donde las condiciones son infrahumanas, el número de guardas es mínimo, la sobrepoblación es la constante y el dominio de organizaciones criminales es ya ofensivo.

Las denuncias del Fiscal son la repetición de muchas otras que se han hecho en el pasado y han originado leyes para permitir la morosidad del Estado en el cumplimiento de sus obligaciones con los ciudadanos a los cuales mantiene en prisión porque no les resuelve su situación jurídica. Por el contrario, la queja es constante, las emergencias se resuelven con medidas de emergencia y no con soluciones de fondo como corresponde.

Por eso, el sistema lleva a la impunidad, y las múltiples fallas generan urgencias continuas que algunos funcionarios pretenden solucionar con amnistías y rebajas por la venida del Papa, o con llamados a declarar la moratoria en los términos para evitar la libertad de miles de detenidos. Eso es mantener una crisis por la falta de voluntad para resolver los problemas que ocasiona la mala aplicación de la Justicia.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad