La crisis del café

editorial: La crisis del café

"...hoy está claro que la agricultura, en especial el café, están pagando con empleo e ingresos las consecuencias de la llamada enfermedad holandesa, donde la abundancia de divisas generada por la explotación de minerales se convierte en enemigo de la industria nacional y de exportadores como los cafeteros".

La crisis del café

Octubre 11, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"...hoy está claro que la agricultura, en especial el café, están pagando con empleo e ingresos las consecuencias de la llamada enfermedad holandesa, donde la abundancia de divisas generada por la explotación de minerales se convierte en enemigo de la industria nacional y de exportadores como los cafeteros".

El pasado martes, y como no ocurría desde finales de los años 90, miles de caficultores salieron a las calles y carreteras de diez departamentos del país, a reclamar atención a sus problemas. Es el otro lado de una bonanza económica que produce revaluación y demanda poca mano de obra, mientras otros sectores, claves en la estabilidad social y la tranquilidad del país, sufren las consecuencias.Sin duda, el café ha sido desplazado por la minería y el petróleo como el principal productor de divisas. Atrás quedaron las épocas en las cuales el grano era el producto estrella de Colombia, además de ser el símbolo que identificaba a nuestra Nación ante el mundo. Pero sigue siendo el gran estabilizador de amplias regiones del país, donde más de 500.000 familias viven alrededor de esa industria. Ahora estamos en otras épocas. Y las combinaciones de malas cosechas, de encarecimiento de sus insumos y de devaluación galopante, se han convertido en grandes enemigos de la caficultura colombiana. Pasar de doce millones de sacos a menos de ocho millones es indicativo claro de las dificultades que ha vivido el sector, afectado también por los costos de sus insumos. A ello hay que sumarle la caída de los precios que, como lo explicó el alcalde de Buenavista, Quindío, en el mercado interno ha descendido a $58.000 la arroba, mientras la arroba de abono vale $80.000. Esa es la realidad del sector cafetero, que demanda el apoyo del Estado por cuanto está golpeando a más de tres millones de personas que dependen del cultivo. No es entonces un problema más de un sector específico sino una amenaza para la estabilidad de regiones enteras de Colombia. Tampoco es un capricho, sino el reclamo de una actividad que ha sido ejemplo de organización y economía solidaria, a través de la cual la Nación logró gran parte de su desarrollo y de su estabilidad durante los últimos 80 años.Ahora, la crisis es causada en gran parte por la revaluación del peso, el principal enemigo de cualquier actividad económica basada en la exportación. Se dirá que esas condiciones son iguales para todos, y que el Estado no debe intervenir para defender intereses particulares. Pues no hay tal: hoy está claro que la agricultura, en especial el café, están pagando con empleo e ingresos las consecuencias de la llamada enfermedad holandesa, donde la abundancia de divisas generada por la explotación de minerales se convierte en enemigo de la industria nacional y de exportadores como los cafeteros. A través del Ministro de Hacienda, el Gobierno Nacional anunció que está estudiando fórmulas para ayudar a las 560.000 familias a superar la crisis, El presidente Juan Manuel Santos, como antiguo funcionario de la Federación, conoce de cerca las implicaciones de todo orden que tiene dejar al sector sin la protección y el respaldo que le permita enfrentar la crisis, así como la importancia que tiene para la generación de empleo y la estabilidad política. Por eso, es de esperar que los anuncios se conviertan pronto en realidad, con lo cual se evitarán las marchas y las protestas que hoy realizan miles de campesinos en las zonas cafeteras.

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