La caída

Febrero 12, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"... Renunciados el Presidente y el vicepresidente Soleimán, el Consejo Supremo Militar encabezado por el ministro de Defensa, Mohamed Huseini Tantani, asumió el poder. Fiel seguidor de Mubarak, Tantani parece ofrecerle a los Estados Unidos cierta tranquilidad sobre la conducción de un proceso ordenado hacia la democracia".

Alegando “las difíciles circunstancias por las que atraviesa el país”, el vicepresidente de Egipto anunció la renuncia de Hosni Mubarak al poder que ejerció a discreción durante 30 años. Además de iniciar una época de cambio en la Nación de milenaria cultura, la revolución que tumbó al dictador debe empezar a develar los enigmas que atemorizan a Occidente por el papel que ha jugado en las relaciones con el Islam y el mundo árabe.El derrocamiento de Mubarak fue ratificado mediante un lacónico comunicado que dio fin a los rumores propagados desde 48 horas antes. Fue el gran resultado de la paciente y constante protesta de millones de egipcios que salieron a la calle a exigir esa renuncia. A pedir el final de un régimen rodeado de corrupción, basado en el absolutismo y el ejercicio despótico de la autoridad, mientras el 40% de la población debe vivir con menos de dos dólares al día y los jóvenes menores de 25 años que conforman el 50% de esa Nación padece los rigores del desempleo.Ni el control de los medios de comunicación, ni el uso de la fuerza que dejó alrededor de 300 muertos, ni las promesas sobre el retiro del gobernante con las elecciones del próximo septiembre, sirvieron para detener el ímpetu de la revuelta popular. Lentamente, el Ejército que él controlaba con mano maestra empezó a emerger como la fuerza capaz de resolver un conflicto insostenible. Así se produjo un golpe de Estado, que si bien se ampara bajo una renuncia, significa la cesación de facto de las instituciones de gobierno.Y al fracasar las propuestas de políticas de una transición pacífica al estilo de las que reclama Estados Unidos crecen las dudas sobre la capacidad de los militares para controlar la situación con elementos distintos al uso de la fuerza. Temor fundado, que se explica en gran parte por la dispersión de las fuerzas opositoras, compuestas por los Hermanos Musulmanes, agrupación con raíces religiosas que se considera moderado y lejano de la Yihad islámica; de los sectores independientes encabezados por el Nobel Mohamed el Baradai; y los jóvenes, los grandes impulsores del movimiento insólito y poderoso que logró la salida del anciano gobernante.Renunciados el Presidente y el vicepresidente Soleimán, el Consejo Supremo Militar encabezado por el ministro de Defensa, Mohamed Huseini Tantani, asumió el poder. Fiel seguidor de Mubarak, Tantani parece ofrecerle a los Estados Unidos cierta tranquilidad sobre la conducción de un proceso ordenado hacia la democracia, alejando de paso los temores sobre un posible acceso al poder del fundamentalismo o de las teocracias contrarias a Occidente y enemigas del acuerdo de paz firmado con Israel.Mientras las calles de El Cairo están llenas de egipcios que celebran jubilosos la salida de su Presidente, habrá que esperar para saber si de verdad terminó el régimen asentado durante 40 años en el poder. También, para saber si la fuerza renovadora de la juventud y las manifestaciones de la Plaza Tahrir puede mantener la triunfante revolución alejada del influjo de los sectarismos religiosos y de los odios que incendian al Medio Oriente.

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