La autoridad en Univalle

Junio 09, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"La actuación de los directivos de la Universidad merece el respaldo de la sociedad vallecaucana y sus autoridades. Esa gestión hace la diferencia entre una institución pública dedicada a educar y formar, y aquella que sabe lo que ocurre, conoce los males que la acechan, optando por ignorar y convivir con los peores enemigos de la sociedad".

Gran parte de los problemas que viven las ciudades de Colombia es la tolerancia con conductas que atentan contra la vida social y la demora en erradicarlas. Por eso, además de reconocer el valor de sus denuncias, causa alarma el relato de las directivas de la Universidad del Valle sobre lo que ocurre en el campus. Según el rector de Univalle, Édgar Varela, en la sede de Meléndez se han encontrado sembrados de marihuana, caletas donde se ocultan drogas ilícitas para su expendio y cambuches artesanales, además de fábricas de explosivos. Y son varias las denuncias sobre presencia de grupos armados y de atracaos a estudiantes, profesores y funcionarios. Sin embargo, la situación no es nueva. Basta recordar los episodios de personas intoxicadas por estupefacientes y la existencia de un sitio reconocido por la comunidad universitaria como ‘el aeropuerto’, donde el expendio de alucinógenos había creado una especie de tierra de nadie para su consumo. Todo ello sumado a la existencia de grupos de milicianos pertenecientes al ELN o las Farc. Ahora, el descubrimiento fue posible por el interés de las directivas de impedir que se repitieran los desmanes del pasado fin de semana, que entre otros destrozos dañaron la estación del Sistema de Transporte Masivo. Y aclararon que esa requisa fue realizada sin el acompañamiento de la Policía o de la Fiscalía, lo que de por sí demuestra que prevenir esas conductas sí es posible, siempre que exista la voluntad de hacerlo. Esa presencia de comportamientos criminales en la Universidad demuestra cuánto daño puede causar la indiferencia frente a ellas, y lo que puede lograrse si existe voluntad de ejercer el principio de autoridad sin llegar a la represión. También, qué puede suceder si la comunidad, en este caso los estamentos universitarios, se muestran indiferentes o no son escuchados sus reclamos sobre la presencia de prácticas delincuenciales que afectan a todos, empezando por la propia Universidad.No hay duda de que la Universidad es en esencia un espacio democrático, que debe permanecer abierto para todos. Pero es inaceptable que se convierta en foco de descomposición social. Ese es un problema que no sólo les concierne a los directivos de las instituciones de educación superior sino a toda la comunidad universitaria. Y a toda la sociedad, en la medida en que es una institución de educación públicaSí, la autonomía universitaria implica que se respeten sus espacios y se confíe en su capacidad para mantener el orden. Pero hay que preguntar hasta dónde se puede permitir que un lugar en el que se forma a la juventud sea foco de tantos males y epicentro de negocios ilícitos que se apoderan del entorno universitario y tienen capacidad de atemorizar y amenazar para que reine el silencio.La actuación de los directivos de la Universidad merece el respaldo de la sociedad vallecaucana y sus autoridades. Esa gestión hace la diferencia entre una institución pública dedicada a educar y formar, y aquella que sabe lo que ocurre, conoce los males que la acechan, optando por ignorar y convivir con los peores enemigos de la sociedad.

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