La amenaza del Cauca

Enero 29, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Ahora hay que buscar soluciones que no pueden limitarse a construir diques como el que se plantea para evitar que Juanchito se siga inundando, sin pensar que la amenaza podría trasladarse a Cali. Y si el Cauca pasara por encima del jarillón existente, la catástrofe social que afectaría a un millón de habitantes sería incalculable.

De nuevo, y ahora con dimensiones cada vez más alarmantes, el río Cauca causa perjuicios y amenaza vidas humanas. Las inundaciones que han sufrido en los últimos seis meses sectores como Juanchito y 17 municipios ubicados en sus orillas demandan soluciones definitivas.Se podría seguir con el discurso de moda: “es que el Fenómeno de la Niña es inusual; o es que el cambio climático es imposible de impedir y lo que queda es esperar a que baje el río para que las personas damnificadas regresen a sus hogares. Mientras tanto, les damos ayudas y si podemos les colaboramos para que ubiquen sus viviendas en sitios seguros”. Es la manera de disculpar una de las grandes causantes de la tragedia que vive la región: parte de lo que sucede ahora es consecuencia de haber dejado el Plan Lilienthal a mitad de camino.Esa propuesta hecha hace más de 60 años dio origen a la CVC. Y no se trataba sólo de construir Salvajina, sino de realizar las obras necesarias para regular al Cauca y sus afluentes, aquellos que descargan su furia cuando llegan los inviernos. Tal proyecto quedó en la mitad y la Ley 99 de 1993, permitió cercenar la CVC. Al entregarle la Corporación al clientelismo y limitar sus posibilidades, se decretó el final de una labor que realizaba el Estado para acabar con la amenaza.Sin duda, el problema se ha agravado con el cambio climático y la intensidad de las temporadas de lluvias. Incluso el río hoy es un dolor de cabeza en verano o en invierno. Evitar las inundaciones o por lo menos tener con qué enfrentarlas, era el objetivo de la CVC, que se denominó así por ser la Corporación para Cauca, Valle y Caldas.Ahora hay que buscar soluciones que no pueden limitarse a construir diques como el que se plantea para evitar que Juanchito se siga inundando, sin pensar que la amenaza podría trasladarse a Cali. Y si el Cauca pasara por encima del jarillón existente, la catástrofe social que afectaría a un millón de habitantes sería incalculable. Además, el peligro se extiende al departamento del Cauca. Nunca se había sabido que municipios como Corinto, en las estribaciones de la Cordillera, sufriera por los desbordamientos, como pasó también en Puerto Tejada, inundado por el río Palo.Por eso no hay que llover sobre mojado. Hay que regresar al Plan Lilienthal: trabajar el Cauca y sus tributarios en toda su cuenca y desde el nacimiento. Para ello hay que remediar el error de fraccionar ese manejo creando corporaciones definidas sólo por las fronteras políticas. Además, ¿qué pasó con el documento Conpes para el Cauca firmado hace tres años? Olímpicamente el Gobierno Nacional de desentendió del problema y no se sabe dónde están los recursos a los que se comprometieron la Nación, Emcali, la CVC, el Valle y el Cauca.Es lamentable que la única solución para detener el riesgo del río Cauca sea construir diques. Eso es ignorar que enfrentar los inviernos empieza por intervenir las cuencas y detener su deterioro. Lo contrario es seguir insistiendo en que el clientelismo es capaz de defender el amenazado equilibrio ecológico del Valle y Colombia.

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