La amenaza de África

Febrero 02, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Hoy, por cuenta de las acciones violentas de los fundamentalistas que siguen las órdenes de Abubakar Shekau, la Nigeria que desbancaba a Suráfrica como potencia del continente africano y apuntaba a dar un salto hacia el desarrollo gracias, entre otros, a la alta cotización del petróleo, vive en la incertidumbre y al borde del colapso institucional.

¿Hasta cuándo Boko Haram, una de las peores máquinas de terror del mundo actual, tendrá licencia para matar sin que haya una repuesta efectiva de la comunidad internacional? La pregunta amenaza con perderse en el vacío mientras África padece su violencia. Ese grupo radical yihadista cuyo nombre describe el alcance de sus excesos (Boko Haram significa “la educación occidental es pecado) ya carga en su cuenta de horrores once mil víctimas mortales desde que apareció en 2003. Cerca de la mitad de esos asesinatos ocurrieron en 2014, amén de un millón de desplazados y secuestros como el de los centenares de niñas y adolescentes, la mayoría de las cuales no se conoce su suerte. Hoy, por cuenta de las acciones violentas de los fundamentalistas que siguen las órdenes de Abubakar Shekau, la Nigeria que desbancaba a Suráfrica como potencia del continente africano y apuntaba a dar un salto hacia el desarrollo gracias, entre otros, a la alta cotización del petróleo, vive en la incertidumbre y al borde del colapso institucional.Y este año las cosas pintan peor, porque las perspectivas económicas del país cambiaron radicalmente con la caída de los precios del crudo. A eso se suma que la mancha de Boko Haram se extiende con la adhesión de nuevos simpatizantes y acciones terroristas en las que son utilizados niños. Y por si fuera poco, las elecciones presidenciales del próximo 14 de febrero se van a dirimir entre el actual presidente que busca la reelección, Goodluck Jonathan, un cristiano objeto de cuestionamientos e incapaz de hacer retroceder a Boko Haram, y un general musulmán, Mahamadou Buhari, quien manejó la nación por corto tiempo tras un golpe de estado y es acusado de no perseguir a Boko Haram con la contundencia que la gravedad del momento exige.Lo que hay en medio de todo, es la repetición de un fenómeno que sucede con frecuencia. Nigeria es un país de 170 millones de habitantes y montones de escándalos por oscuros manejos de las finanzas públicas. Siete de cada diez habitantes vive en extremas condiciones de pobreza, el país está dividido geográfica y socialmente en dos por cuenta de los yacimientos del antiguo oro negro. A eso se agrega un analfabetismo enorme y unas seis millones de mujeres menores de edad no van a la escuela.En ese contexto, Boko Haram apareció en como una alternativa, disfrazada de inofensivos predicadores que ganaron adeptos en medio del descontento. Una desmedida acción policial en 2009 fue el detonante para generar la tormenta que ahora la Cumbre de la Unión Africana busca cómo detener, mientras la ONU enseña su debilidad con tibios comunicados de respaldo a lo que decidan esas naciones, incapaz de coordinar una acción global. El hecho de que se considere a Boko Haram como la más grande amenaza de África, habla a las claras de los temores que despierta su crecimiento. ¿Quién parará la máquina de terror? Está claro que no será la pasividad de la ONU, como tampoco las condiciones de iniquidad de un estado manejado por políticos ineptos, orgullosos de sus indicadores pero ajenos a la realidad de millones de olvidados.

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