La agonía del río Cauca

Octubre 20, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Cuatro años después de firmado, el documento del Consejo Nacional de Política Económica y Social, Conpes, sobre la preservación del río Cauca fue desempolvado por la señora Ministra del Medio Ambiente.

Cuatro años después de firmado, el documento del Consejo Nacional de Política Económica y Social, Conpes, sobre la preservación del río Cauca fue desempolvado por la señora Ministra del Medio Ambiente. Sin embargo, su fugaz referencia sólo sirvió para confirmar que el río continuará moribundo y a la deriva sin el compromiso del Estado para rescatarlo del desastre. En noviembre de 2009 fue dado a conocer el documento. En ese entonces, el anuncio pareció ser la posibilidad de salvar el que sigue siendo el segundo río más importante de Colombia porque atraviesa 183 municipios del occidente colombiano. En ese entonces, la Nación, Cali y los departamentos del Valle y el Cauca, adquirieron el compromiso de aportar $1,63 billones y trabajar unidos para empezar por recuperar la cuenca alta de un río que durante cinco siglos ha sido factor de progreso e integración para el país.Cuatro años después, y sin ningún resultado concreto, el documento fue rescatado del olvido. Y la ministra Luz Elena Sarmiento se refirió a él en medio de una reunión con 25 directores de las Corporaciones Ambientales que existen en el país. Pero en esa convocatoria no se habló del aporte, ni se exigió que las entidades que le dieron origen cumplieran sus compromisos. Para infortunio de las comunidades que habitan las riberas del Cauca, extraen de él el agua para consumo humano y padecen la amenaza de crecidas frecuentes que dejan resultados catastróficos, lo importante fue el anuncio de revisar el cobro por el uso del agua. “Este es un recurso limitado y no se puede seguir dando gratis y contaminándolo sin pagar su tratamiento”, dijo la Ministra. Y nada más. Nada que retomara siquiera las promesas retóricas del 2009, cuando el documento prometió detener por lo menos el deterioro de una cuenca destruida por acción del hombre y omisión del Estado. Nada que dijera que se tomarían medidas efectivas para castigar a los depredadores y crear una cultura de protección al río que le da vida a millones de colombianos, o para sancionar a quienes contaminan el afluente del cual depende, por ejemplo, el agua potable para dos millones de personas en Cali.Así, el río Cauca seguirá agonizante a pesar de ser la fuente de recursos hídricos más importante del occidente colombiano. Y seguirá siendo una enorme amenaza en cada invierno que cada año arrastra 50 toneladas de capa vegetal, destruyendo riqueza que se transforma en tragedia cuando en cada invierno es arrojada encima de poblaciones, viviendas y seres humanos. Y el Estado seguirá indolente, pensando en la posibilidad de recaudar impuestos y recursos mediante el cobro a quienes usen el agua.Esa es la realidad que nos deja la distancia que la Nación ha querido tomar frente al río y contra la que Cali, el Valle y los 185 municipios ribereños tienen que luchar. El Cauca ha sido y seguirá siendo el surtidor de vida de nuestra región y no podemos olvidarlo. Por eso, hacer que se cumpla el Conpes y rescatar al río del abandono en que se encuentra es una obligación a la cual no podemos renunciar.

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