Justicia y espectáculo

Justicia y espectáculo

Junio 03, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Sigifredo López sigue detenido y su familia padeciendo de nuevo la tragedia. Es decir, la Fiscalía sigue considerándolo sujeto de alta peligrosidad a pesar de que las pruebas que ha venido debatiendo de manera pública empezaron a sembrar dudas sobre las acusaciones que originaron el aparatoso espectáculo mediático".

Dos semanas lleva detenido en Bogotá el exdiputado Sigifredo López, acusado por la Fiscalía General de la Nación como partícipe en el secuestro y posterior asesinato de sus once compañeros que las Farc cometieron el 11 de abril de 2002. Después del inusitado esfuerzo mediático que desplegó el organismo investigador, la Fiscal que lleva su caso decidió mantener la orden de captura, ratificando que aún considera real la supuesta peligrosidad del sindicado.Sin duda, el que el señor López haya padecido siete años de crueldad en la selva no lo exime de tener que acudir cuando sea requerido por la Justicia. Si la Fiscalía tiene indicios, su obligación es investigar y la de cualquier colombiano es responder a su llamado. Pero en este caso, la inquietud empieza por la manera en que se le dio publicidad a la detención del exdiputado cuando se presentó en forma voluntaria a cumplir la citación.Allí empezó un despliegue en los medios de comunicación que causó impacto tanto en el detenido como en su familia y el resto de la sociedad. Nadie comprendía el porqué de esa aparatosa movilización, y las dudas crecían. Hasta que la filtración de documentos como la indagatoria y pruebas como un video acompañado de interpretaciones precarias salidas de algunos funcionarios de la Dijín, dieron a entender que sí era cierta la vinculación de Sigifredo López al crimen del que todo el mundo lo cree víctima. Es que el proceso contra él dejó de ser una investigación reservada y prudente para convertirse en un espectáculo público donde todo el mundo opina, algunos medios de comunicación se pelean las pruebas y la Fiscalía actúa como el director de la triste escena, reconociendo la precariedad del dictamen pericial sobre el video que utilizó para iniciar el aparatoso proceso. Ahora, después de indagar a los confesos autores del secuestro, decide pedir la colaboración internacional que desde un principio debió requerir, puesto que sabía sus limitaciones técnicas para ratificar una prueba de la cual depende la libertad y la honra de un ciudadano. Pero Sigifredo López sigue detenido y su familia padeciendo de nuevo la tragedia. Es decir, la Fiscalía sigue considerándolo sujeto de alta peligrosidad a pesar de que las pruebas que ha venido debatiendo de manera pública empezaron a sembrar dudas sobre las acusaciones que originaron el aparatoso espectáculo mediático. En otros términos, al acusado aún no le reconocen el principio de favorabilidad, “in dubio pro reo”, que está presente en nuestra legislación penal, no obstante que crecen las dudas sobre el protagonismo del acusado en los hechos de los cuales lo sindican.La pregunta es hasta cuándo deberá prorrogarse un proceso que desde su inicio ha sido un espectáculo público plagado de filtraciones indebidas que de nuevo le restan credibilidad a la Justicia en Colombia. Y de vacíos alarmantes, porque aún hoy, once años después, el país no conoce la verdad completa del secuestro de los doce diputados. Ojalá termine rápido el drama que padecen Sigifredo López y su familia, producto de la nociva Justicia-espectáculo.

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