Juntos podemos

Junio 15, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Todo ello está en riesgo por la inconciencia de la humanidad que arroja anualmente 6,5 millones de toneladas de basuras a los océanos, adonde también llegan el 90% de las aguas residuales y el 70% de los residuos industriales sin ninguna clase de tratamiento.

El futuro de la vida en el Planeta depende de la conservación que se haga de los océanos. Son el mayor pulmón del mundo por su producción de oxígeno y por la absorción que hacen de los gases contaminantes, y cada día cobran mayor importancia para la economía global. Por ello su protección es inaplazable.El lema “Juntos podemos proteger el océano” que se adoptó este año para la celebración del Día Mundial de los Océanos, es una invitación a que la humanidad actúe con conciencia frente al deterioro que sufren los mares y las especies que los habitan. La contaminación, la sobreexplotación y el calentamiento global han causado estragos como la extinción del 35% de la fauna y de la flora marinas así como un aumento de 1,3 metros en sus niveles, lo que ocasiona cada vez más inundaciones que afectan a 350 millones de personas que viven en zonas costeras.En los océanos se genera el 90% del oxígeno de la atmósfera terrestre y absorben la cuarta parte del dióxido de carbono que produce la humanidad. En lo económico, las actividades relacionadas con los recursos marinos representan el 5% del Producto Interno Bruto mundial, por sus aguas se mueve el 90% del comercio internacional y 2.600 millones de personas derivan su sustento de sus riquezas. Todo ello está en riesgo por la inconciencia de la humanidad que arroja anualmente 6,5 millones de toneladas de basuras a los océanos, adonde también llegan el 90% de las aguas residuales y el 70% de los residuos industriales sin ninguna clase de tratamiento.De ahí la urgencia de regular su explotación y adoptar políticas para detener el deterioro. Tareas en las que se ven avances como la creación del Sistema Mundial de Observación de Océanos, un proyecto de cooperación científica en el que participa la mayoría de países, y el Sistema de Información Biogeográfica que intercambia datos sobre la biodiversidad marina. Los diagnósticos sobra la realidad de los mares son cada vez más precisos, pero las acciones para garantizar su conservación siguen sin ser contundentes.Colombia es ejemplo de ello. Nación privilegiada con dos mares, 3.000 kilómetros de -1.650 sobre el Atlántico y 1.350 sobre el Pacífico-, tiene una de las calificaciones más bajas en cuanto a conservación ambiental, aprovechamiento de sus recursos económicos, sociales y turísticos, desarrollo sostenible y relación de las comunidades con su entorno marítimo. Un informe publicado el año pasado sobre la salud de los océanos, que midió tales factores, ubica al país en el puesto 94 del ranking internacional. Eso se traduce en desaprovechamiento de las riquezas marinas, falta de visión para crear industrias que beneficien al 12% de la población colombiana que vive en las zonas costeras y políticas ambientales poco efectivas para detener su deterioro. La posibilidad de recuperar los océanos existe. Un estudio de la ONU presentado en el 2011 muestra cómo los ecosistemas marinos donde desaparecieron las amenazas humanas se recuperaron entre un 10 y un 50%. Lo que comprueba que salvarlos depende de la voluntad y las acciones de la humanidad.

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