Intimidación en las aulas

Mayo 12, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"¿Cómo pretende una sociedad vivir en paz si la violencia empieza a ejercerse desde la más temprana edad en las aulas de clase? La responsabilidad primaria recae en la familia, que es la base estructural en la formación de niños y jóvenes. Pero también le compete al sistema de educación que si bien tiene como función esencial el transmitir conocimiento, su deber es formar a sus alumnos como seres humanos integrales".

Sucedió en Cali hace dos meses, en un colegio público del Distrito de Aguablanca. Y comenzó con las burlas que un niño de 11 años le hacía a su compañerita de clase. Después llegó el acoso y un día el intento de abuso en un baño del colegio, que por fortuna no se concretó. La mezcla de rabia y miedo llevó a la pequeña a cargar un arma blanca y a amenazar a quien la agredió por meses. El caso, uno de muchos conocidos durante un encuentro de personeros estudiantiles de la ciudad, es el ejemplo de lo que sucede en las instituciones educativas sin distinguir si son de carácter público o privado: el ‘bullying’, matoneo o intimidación escolar. Ahí está una de las causas de la violencia que azota a ciudades como Cali y que se explica en buena parte por las fallas estructurales de una sociedad que no sabe educar desde las más tempranas edades para la convivencia, la tolerancia y el respeto.Las estadísticas muestran la gravedad de una costumbre que si bien es antigua, se ha vuelto práctica común en tiempos recientes, atribuida por los expertos a una pérdida cada vez más notoria de los valores éticos y sociales. Estudios realizados en la ciudad coinciden en que el 40% de los estudiantes son o han sido víctimas de acoso en sus colegios, mientras que un 20% se declara victimario. Según el Ministerio de Educación, el 12% de la deserción del sistema educativo tiene como causa la intimidación escolar. ¿Cómo pretende una sociedad vivir en paz si la violencia empieza a ejercerse desde la más temprana edad en las aulas de clase? La responsabilidad primaria recae en la familia, que es la base estructural en la formación de niños y jóvenes. Pero también le compete al sistema de educación que si bien tiene como función esencial el transmitir conocimiento, su deber es formar a sus alumnos como seres humanos integrales, como ciudadanos que respetan a sus vecinos, a sus familias y a los demás. Y ahí Cali, como el resto de Colombia, está perdiendo el año.Por lo menos los casos que se han conocido en los últimos meses, como los de tres estudiantes caleños asesinados entre febrero y marzo por compañeros del colegio, han despertado la conciencia sobre uno de los problemas que mayores efectos adversos tiene sobre la sociedad. En Cali se creó una red estudiantil conformada por alumnos, que adelantará programas de convivencia y respeto en las instituciones de la ciudad y se trabaja en un estatuto de entendimiento que sirva de modelo para todo el sistema escolar. Por su parte, la Corte Constitucional le dijo al Gobierno Nacional que en un plazo de seis meses debe tener listas las acciones para prevenir la intimidación escolar.Los esfuerzos no pueden ser limitados ni pueden ser tratados como casos aislados. Hay que enderezar el rumbo que han tomado las relaciones interpersonales en los colegios, formar ciudadanos tolerantes y respetuosos. Si no se actúa como corresponde, comunidades como las de Cali seguirán inmersas en la violencia porque quienes hoy son niños y adolescentes agresores, serán los adultos intolerantes o los delincuentes del mañana.

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