Guerra avisada

Guerra avisada

Mayo 19, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"El Valle y muchos de sus municipios viven los estragos causados por ese clientelismo voraz. La pregunta es por qué no ha sido posible implantar mecanismos eficaces como el voto electrónico".

Cada que se presenta un periodo electoral los medios de comunicación y las organizaciones dedicadas a vigilar la pureza del proceso y defender el derecho a elegir y ser elegido deben llamar a la alertar sobre los intentos por intervenir de manera fraudulenta y por desviar la voluntad popular. Infortunadamente, y pese a las alarmas que se emiten, los hechos ilegales y las trampas se repiten.Y crece la inquietud acerca de la poca capacidad de respuesta para evitar lo que es una guerra avisada. El pasado martes se celebró en Bogotá el IX Encuentro de directores y editores de medios de comunicación organizado por la Alianza Medios y Democracia, donde se analizan las circunstancias que rodean las justas que se supone le dan oxígeno a la democracia colombiana mediante la elección de representantes de la voluntad popular. En esta ocasión, el interés se centró en las próximas elecciones de alcaldes, gobernadores, concejales y diputados que se encargarán los unos de dirigir las administraciones municipales y departamentales, y los otros de ejercer el control político, durante los próximos cuatro años. Aunque en el encuentro se reconoció la reducción de la violencia como factor decisorio en las elecciones, los resultados de los análisis y los estudios que se presentaron allí volvieron a denunciar hechos anormales como el sorprendente crecimiento de las inscripciones en muchas localidades. Son cifras que podrían insinuar el auge del interés ciudadano en elegir sus representantes, de no ser por la ya arraigada costumbre de trastear electores para trastocar los resultados a cambio de unos pesos. Son hechos a los cuales se ha referido también la Registraduría Nacional del Estado Civil, pese a lo cual no se toman correctivos que liquiden para siempre esa posibilidad.Es decir, poco se ha hecho para impedir que el clientelismo continúe apoderado del poder en las regiones, causando daños incalculables. Porque ya no es sólo un asunto de tener puestos y presupuesto, sino de legitimar organizaciones criminales y fortunas mal habidas; o de capturar a los gobiernos más próximos al ciudadano para apoderarse de los enormes recursos que manejan esas entidades, incrementados en los últimos años por el aumento de las regalías que deben repartirse en la provincia. Por eso se han presentado hechos que destruyen la credibilidad del Estado. El Valle y muchos de sus municipios viven los estragos causados por ese clientelismo voraz. La pregunta es por qué no ha sido posible implantar mecanismos eficaces como el voto electrónico. Y porqué ahora se hacen intentos para aprobar una contrarreforma política que elimina los topes financieros a las campañas políticas, a pesar de que los colombianos reclaman más transparencia en las elecciones.Son muchos los avisos que aparecen a diario sobre la fragilidad en el sistema electoral. Infortunadamente, son muy pocas las acciones para impedir que se falsee la voluntad popular. ¿Qué hay que hacer para que el Estado se atreva a cerrar los incisos por donde se cuelan el fraude y su peor consecuencia, la corrupción que se apodera de los gobiernos y destruye la fe en la democracia?

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