Fútbol y política

Febrero 06, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

(...) uno de los equipos enfrentados, All Ahly, de El Cairo, la ciudad capital, tiene unos hinchas radicales, conocidos como los “ultras”, que además fueron activos participantes en desórdenes civiles contra la dictadura de Hosni Mubarak. Los corresponsales internacionales presentes en el partido, mencionan de la actitud “dudosa” de la policía encargada de la seguridad en el estadio, que no actuó con prontitud y energía.

Un partido de fútbol realizado en la ciudad de Port Said, en el nordeste de Egipto, terminó con una violenta trifulca del público, que dejó 74 muertos y 258 heridos. El hecho, uno de los más dramáticos en la historia del fútbol egipcio y mundial, se produjo en un momento político delicado, recién instalado el nuevo Parlamento y cuando se oían voces contrarias a la continuidad de los militares en el poder.Resulta llamativo saber que uno de los equipos enfrentados, All Ahly, de El Cairo, la ciudad capital, tiene unos hinchas radicales, conocidos como los “ultras”, que además fueron activos participantes en desórdenes civiles contra la dictadura de Hosni Mubarak. Los corresponsales internacionales presentes en el partido, mencionan de la actitud “dudosa” de la policía encargada de la seguridad en el estadio, que no actuó con prontitud y energía. Además mencionan que muchos de los hinchas furiosos portaban armas blancas, lo que está expresamente prohibido y se debe controlar al ingreso al estadio.De acuerdo con Hani Seddik, que fue jugador del Al Ahly: “No creo que esto tenga que ver con el fútbol. Estos violentos no eran seguidores de fútbol. ¿Cómo se les permitió entrar con cuchillos? Para mí, esto es la acción de gente que no quiere que el país sea estable”.Esta opinión del exfutbolista es la que mejor sintetiza el sentimiento popular, pues luego de la tragedia miles de manifestantes han salido de nuevo a las calles, en especial a la emblemática Plaza Tahir, mientras se organiza una gigantesca manifestación nacional hacia El Cairo.Para el Partido Libertad y Justicia (PLJ), brazo político de los Hermanos Musulmanes, que controla casi la mitad del Parlamento, los partidarios del antiguo gobierno de Mubarak están detrás de la matanza. Esa es la opinión prevaleciente en las calles, donde se cree que con estos acontecimientos buscan crear la sensación de inseguridad y demostrar la inestabilidad que justifique la permanencia de los militares en el poder y la adopción de la ley marcial. Es decir, el regreso de la dictadura.Pero como ha sucedido tanto en la historia, los radicales salafistas, que no están contentos con la idea de una transición pacífica a la democracia, también pueden estar detrás de los acontecimientos, buscando un enfrentamiento violento con el poder, que culmine con el triunfo de la revolución islámica.Por ahora, el gobernador de la ciudad egipcia de Port Said, general Ahmad Abdallah, renunció a su cargo, los responsables de las fuerzas de seguridad en la ciudad han sido destituidos y el Consejo Militar que gobierna al país declaró luto nacional y ordenó las investigaciones correspondientes.Estos acontecimientos demuestran que la transición en Egipto hacia un Gobierno civil y representativo no sucederá sin sobresaltos, y que la llamada ‘Primavera Árabe’ ha dado cambio a un verano árido y violento, donde el régimen que pretenden cambiar se resiste a dejar el poder. Para la comunidad internacional, los sucesos de Egipto pueden cambiar el futuro del mundo árabe. Ojalá para bien.

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