Fraude y muerte

Agosto 01, 2017 - 11:45 p.m. Por:
Elpais.com.co

Un fraude monumental y grotesco, acompañado de quince asesinatos, fueron los elementos usados por la dictadura de Venezuela para oficializar la elección de una Asamblea Constituyente ilegal e ilegítima. Al otro día, las amenazas de Nicolás Maduro empezaron a hacerse realidad con el encarcelamiento de Leopoldo López y Antonio Ledezma, líderes de la protesta contra el totalitarismo.

El domingo pasado se produjo lo que era de esperar. Mientras la inmensa mayoría de los venezolanos hacía sentir su rechazo, las fuerzas represoras combinadas con el paramilitarismo disparaban sin miramientos contra personas desarmadas. Los sitios de votación, antes llenos de ciudadanos deseosos de participar en un proceso electoral, estuvieron vacíos y rodeados de guardias, policías y soldados que impidieron la toma de imágenes que constataran la ausencia de electores y la soledad del régimen.

Para el resultado no era necesaria la afluencia de votantes porque ya estaba decidido. Como lo anticiparon periodistas y líderes de opinión, el Gobierno y sus mandaderos en el Consejo Nacional Electoral de bolsillo iban a poner en las urnas ocho millones de votos o más, la cifra necesaria para superar los sufragios que hubo en la consulta del pasado 16 de junio, con la cual Venezuela rechazó la elección del pasado domingo.

Y así lo hicieron. Eligieron los integrantes que necesitaban para oficializar el fin de la democracia en Venezuela y el inicio de una nueva y tenebrosa etapa en la cual se ahogará del todo la libertad, se perseguirá sin límite a cualquier opinión contraria y se tratará de silenciar la denuncia de los crímenes y las fechorías de los detentadores del poder.

Se cumplió así la orden de Maduro, emitida la misma noche en que dio a conocer el fraude. Al día siguiente, Leopoldo López y Antonio Ledezma fueron regresados a la cárcel militar a los empellones. Ya no los necesitan para dar la imagen de tolerancia que pretendieron mostrar concediéndoles su casa como lugar de retención. Ahora los vuelven a sumir en los calabozos militares.

Empieza así una nueva fase del totalitarismo con el cual ahogan a Venezuela. Es el momento para que ese pueblo muestre su protesta y su repudio contra la opresión y el crimen que se tomó su país. Y para que la comunidad internacional demuestre su rechazo a la tiranía y su respaldo a quienes están en el empeño de defender la libertad de su nación.

Eso ya está empezando a suceder, con la presencia de los embajadores de varios países en la Asamblea Nacional y el rechazo casi unánime del mundo a la farsa. Entre tanto, el régimen de la dictadura y el narcotráfico no sabe qué día iniciará la Asamblea fraudulenta que eligió el pasado domingo para imponer el comunismo que pretende quedarse con la libertad de Venezuela.

Lo que sigue puede ser el momento más oscuro en la historia del país vecino, donde la mezcla de represión de las fuerza oficiales y de violencia descarada de sus cuerpos paramilitares inunden de sangre sus calles. O puede ser el tiempo de recuperar la decencia y el futuro para la patria del Libertador Simón Bolívar.

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