Estadísticas del horror

Estadísticas del horror

Agosto 04, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Son índices que deben producir horror, y llamar a la reacción de la sociedad y sus gobernantes, elegidos para proteger la vida de los ciudadanos. Es el derecho a la vida el que está en juego y ya no es el momento para seguir discutiendo, mientras el desorden y la falta de autoridad convierten las calles de nuestros municipios en campos de batalla donde mueren inocentes y la impunidad cubre a los criminales.

Aunque parece presentar grandes falencias, el documento “Descripción del Comportamiento del Homicidio Colombia 2010”, presentado por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses es útil para encontrar algunas de las causas que han impedido continuar con el vertiginoso descenso de ese fenómeno entre el 2002 y el 2009. Y sirve también para preguntar porqué no se han atacado esas razones, a pesar de ser tan evidentes.El estudio es contundente al demostrar la manera en que el homicidio creció entre el 2008 y el 2009, para luego decrecer en el 1% a 31 de diciembre de 2010. Muestra también la forma en que está afectando con fuerza creciente a sectores de la población como los niños y los mayores de 40 años, mientras el sector de la población compuesta por personas entre los 20 y los 39 años pone el 62.4% de las víctimas. Y confirma que los casos de sangre se han concentrado en las áreas urbanas al crecer en un 5% mientras decrecía en el 22.2% en la zona rural. Sin embargo, debe llamar la atención el que el documento reconozca que en el 71% de los 17.459 homicidios registrados en el 2010 no existe caridad sobre las circunstancias en que se produjeron. Lo cual puede servir para demostrar la manera en que la impunidad y las dificultades de la justicia para investigar los hechos impide establecer los patrones necesarios para que el Estado actúe en defensa de la vida en Colombia. Por supuesto, se comete un grave error al usar tan precarias informaciones para ubicar las razones por las cuales se cometen tantos homicidios en el país, dando a entender que debe actuarse dando palos de ciego al tratar de tomarlas como una muestra representativa.Lo que sí está claro es que Colombia ha logrado resultados positivos en su combate a la violencia al reducir el índice de homicidios de 67.3 por cada cien mil habitantes durante el 2002 a 34.3 en el 2010. Pero debe preocupar que el 77.6% de los casos sean cometidos con armas de fuego. Quiere ello decir que el porte de esas armas es sin duda factor principal en la perseverancia de hechos de sangre en el país, sea cual fuere la causa. Hora de preguntar hasta dónde llegará la obstinación de mantener el armamentismo entre los civiles, cuando además la Constitución Nacional ordena que el monopolio de las armas reposa en la Fuerza Pública.Las estadísticas del 2010 publicadas en el informe del Instituto Nacional de Medicina Legal muestran un panorama aciago en el Valle. Duele tener que reconocer que nuestro Departamento arroja un índice de 77.6 homicidios por cada 100.000 habitantes, donde Roldanillo llega a los 127.5, El Dovio a 233,3, Yumbo a 97.1, Palmira a 99.1 y Cali a los 82.8. Son índices que deben producir horror, y llamar a la reacción de la sociedad y sus gobernantes, elegidos para proteger la vida de los ciudadanos. Es el derecho a la vida el que está en juego y ya no es el momento para seguir discutiendo, mientras el desorden y la falta de autoridad convierten las calles de nuestros municipios en campos de batalla donde mueren inocentes y la impunidad cubre a los criminales.

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