Enfermo y en coma

Enfermo y en coma

Julio 07, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Al Hospital Universitario no le pagan la Nación, ni el Departamento ni el Municipio y tampoco lo hacen las EPS. El incumplimiento sistemático en las obligaciones del régimen subsidiado de los entes estatales, lo han llevado a una debacle económica que parece imparable. Si a esa nefasta situación se le unen, además, administraciones deficientes, clientelismo y corrupción, las posibilidades de recuperar al enfermo son mínimas.

Se dice que la crisis del Hospital Universitario del Valle está en la mala administración, sin duda aumentada por el clientelismo. Pero el trasfondo de los problemas que lo agobian tiene su origen en un sistema nacional de salud que no funciona. Por eso, las soluciones definitivas para el HUV difícilmente llegarán mientras se continúe evadiendo la reforma estructural que demanda la salud pública en Colombia.La falta de insumos y equipos, el hacinamiento de pacientes, los retrasos en el pago a empleados y proveedores, que son sólo algunas de las dificultades que padece el HUV, tienen un mismo origen: nadie le paga por sus servicios aunque todos los que llegan tienen que ser atendidos. Hay que recordar que éste es el único establecimiento público de alta complejidad del Suroccidente del país por lo cual, además de los pacientes de Cali y del Valle, debe atender a los remitidos desde Cauca, Nariño y Putumayo.Ahí empieza a enredarse la madeja que tiene hoy al HUV al borde del coma. ¿Cómo hay un sólo hospital de nivel III en una región donde la población alcanza los nueve millones de habitantes? La precariedad de la red hospitalaria en el Suroccidente colombiano y las falencias que presenta el sistema de salud de Cali en los niveles I y II de atención, ha llevado a congestionar hasta los límites una institución que fue pensada hace seis décadas para una ciudad de 300.000 habitantes. Pero que se ha visto obligada a adaptarse a la alta demanda de pacientes, mientras debe responder prestando servicios de forma eficiente y con la mejor calidad, sin que se le retribuya su esfuerzo con el pago oportuno. Entonces hay que preguntar quién le debe al HUV los $160.000 millones que le han abierto el boquete por el que se le escapa la vida. Y la respuesta señala al propio Estado. Al Hospital Universitario no le pagan la Nación, ni el Departamento ni el Municipio y tampoco lo hacen las EPS. El incumplimiento sistemático en las obligaciones del régimen subsidiado de los entes estatales, lo han llevado a una debacle económica que parece imparable. Si a esa nefasta situación se le unen, además, administraciones deficientes, clientelismo y corrupción, las posibilidades de recuperar al enfermo son mínimas.Es el mismo mal que tiene atrapado y ahogado hoy a todo el sistema nacional de salud, con buena parte de los hospitales locales en quiebra o al borde del cierre. ¿Qué sucedería si el Hospital Universitario, el centro de atención en salud más importante del Suroccidente, se cierra por la postración financiera a la que lo condenan quienes incumplen con sus obligaciones? Rescatar al HUV del clientelismo es una obligación del Valle. Pero está claro que la Nación, el Departamento y los municipios tienen que cumplir su parte, pagar lo que le deben y obligar a las EPS a honrar sus compromisos financieros. Poco se gana con denunciar si el Estado y los particulares no cancelan sus deudas. Y hasta tanto no se haga la restructuración de fondo que requiere la Salud en Colombia, al hospital hay que sacarlo de la agonía en que se encuentra.

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