Energía para todos

Octubre 19, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

El progreso alcanzado por la humanidad en el último siglo está ligado a las posibilidades que le ha brindado la generación de energía. Gracias a ella han crecido las economías, se dobló el número de horas disponibles para la actividad humana, se optimizaron las comunicaciones, las ciudades se han organizado y son evidentes los avances que ha permitido en sectores como la salud y la educación. Al no garantizarle a una sociedad el acceso a la energía se le está condenando al aislamiento, a la miseria y al abandono.

Un planeta moderno y desarrollado no podría imaginarse sin las posibilidades que le ha brindado la generación de energía. La industria, la globalización de las comunicaciones, la movilidad e incluso la salud y la educación dependen hoy de ella. Por eso no se concibe que mil millones de personas en el mundo carezcan de un servicio esencial para tener una calidad de vida digna.El acceso a la electricidad, tema de discusión durante el Congreso Mundial de Energía celebrado esta semana en Corea del Sur, es un derecho de todo ser humano y un mandato obligatorio para los Estados. De ello dependen el bienestar de los individuos y el desarrollo de los pueblos. Es también “cuestión de paz social”, como bien lo describió Marie José Nadeu, directora general de la Agencia Internacional de Energía, durante el encuentro que reunió a seis mil delegados internacionales. El progreso alcanzado por la humanidad en el último siglo está ligado a las posibilidades que le ha brindado la generación de energía. Gracias a ella han crecido las economías, se dobló el número de horas disponibles para la actividad humana, se optimizaron las comunicaciones, las ciudades se han organizado y son evidentes los avances que ha permitido en sectores como la salud y la educación. Al no garantizarle a una sociedad el acceso a la energía se le está condenando al aislamiento, a la miseria y al abandono. Es la realidad en la que viven los mil millones de seres humanos que hoy carecen del servicio de electricidad, y por ello no pueden satisfacer sus necesidades básicas en educación, salud, alimentación, salubridad, mientras se les mantiene alejados del resto del mundo y de las posibilidades de progreso. Basta saber que al año mueren cuatro millones de personas por situaciones relacionadas con la falta de energía para entender que es un problema urgente por resolver.Para cerrar esa brecha actual y prepararse para atender la demanda mundial de energía que se calcula habrá aumentado en un 61% para el año 2050, cuando la población global sume 9.000 millones de personas, se necesita de gobiernos que se comprometan a proveer los recursos necesarios para garantizar el acceso. Las iniciativas internacionales que promuevan el desarrollo de energías renovables, respetuosas con el medio ambiente y más eficientes, así como la participación del sector privado en ese propósito, son esenciales para que la cobertura sea universal y se distribuya a precios razonables.La insistencia de la Directora de la Agencia Internacional de Energía al reclamar que “el acceso a la electricidad es algo que debe inquietar a todo el mundo, un asunto en el que el statu quo no es aceptable”, tiene todo el sentido. Si se quiere combatir la pobreza, brindar mayores oportunidades de progreso económico y desarrollo social, hay que empezar por resolver el problema que significa que la quinta parte de la humanidad carezca de ese servicio esencial. Y actuar desde ahora para que esa brecha no sea insalvable a medida que aumente la población, en condiciones de atraso que no se compadecen con los avances tecnológicos logrados en los últimos cien años.

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