En las mismas

En las mismas

Abril 08, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Es como si los largos años de negociación del TLC, la inusitada espera de cinco años para su aprobación y la reforma que se le hizo hace 36 meses no fuera suficiente".

Ayer se produjo la reunión de los presidentes Juan Manuel Santos y Barack Obama, de la cual debería salir la luz verde para la aprobación definitiva del Tratado de Libre Comercio entre Colombia y los Estados Unidos. Aunque fue un buen ejercicio diplomático, lo cierto es que la situación seguirá igual hasta tanto el Congreso del país norteamericano se decida a superar las trabas impuestas por la política doméstica. Sin duda fue un buen augurio el que se haya podido celebrar la reunión, aprovechando la presencia del presidente Santos en la ONU, donde presidió la sesión del Consejo de Seguridad del órgano internacional. Como también fue auspiciosa la manera en que el presidente Obama recibió al Mandatario colombiano en la Casa Blanca. Una muestra de afecto y de cercanía que contrasta con la frialdad y la distancia demostrada por su gobierno, como si quisiera demostrarles a los electores de su país que sí se produjo un cambio en las relaciones internacionales con respecto a su antecesor. Pese a esas efusivas muestras de aprecio, aún queda mucho trecho. Si bien ya se sabe que la presión logró cambiar la posición de Obama y su negociador el señor Kirk frente al TLC, también es cierto que al gobierno de nuestro país le acaban de presentar una larga lista de exigencias para proceder a tramitar la aprobación del Congreso. Es como si los largos años de negociación, la inusitada espera de cinco años para su aprobación y la reforma que se le hizo hace 36 meses no fuera suficiente.Más grave aún: con esa lista de medidas, que el Gobierno de nuestro país debe tomar haya o no TLC, se está dando a entender que la culpa es de Colombia, lo que no es cierto. En otros términos, lo que el señor Obama, su asesor Kirk y su Partido están tratando de hacer es desviar las presiones de sus grandes electores, las poderosas uniones sindicales que tanto peso tienen dentro del Partido Demócrata. Ellos y algunos de sus congresistas son los verdaderos causantes del enfriamiento que padecen los tratados bilaterales impulsados por el gobierno republicano de George W. Bush cuando fracasó el multilateralismo que promovía el demócrata Bill Clinton.Después de muchas dudas y de la contundente derrota sufrida por su Partido en las pasadas elecciones legislativas, el gobierno Obama ha tenido que rectificar la plana y revivir el TLC con Colombia. No han sido pues los problemas, serios sin duda, de las autoridades y de la Justicia para proteger a los sindicalistas colombianos y castigar a los responsables de crímenes contra sus dirigentes, los causantes de las demoras. El culpable de la demora y la displicencia con que ha sido mirado el TLC ha sido el clientelismo doméstico en los Estados Unidos, sumado a la miopía del gobierno de Obama frente a Latinoamérica y a su mejor aliado, descrita por el presidente Santos en la Universidad de Brown. Es difícil de entender que un Tratado que beneficiará a la economía estadounidense y a sus productores, haya padecido tal manoseo. Ahora, una vez conocido el novedoso interés, se espera que el Congreso de ese país lo apruebe.

VER COMENTARIOS
Columnistas