En la recta final

Enero 10, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Quedará por definir la participación de los colombianos en la sanción del acuerdo final. Es decir, decidir cuál de los mecanismos de participación popular será el aplicado: si la Asamblea Constituyente que reclaman las Farc o el plebiscito en el cual se empeña el Gobierno, para el cual ya reformó la Ley respectiva, rebajando el umbral y adoptando cambios que faciliten la aprobación.

Luego de las vacaciones de fin de año, el presidente Juan Manuel Santos convocó a una cumbre para definir la ruta a seguir en los próximos meses, con respecto a la negociación con las Farc. A juzgar por lo que reveló el Primer Mandatario, la actividad en los siguientes sesenta y nueve días será intensa, hasta llegar al acuerdo final con el grupo guerrillero.La primera instrucción impartida por el presidente Santos se dirigió hacia el equipo negociador. A partir del próximo martes se iniciará lo que parece ser la última ronda de conversaciones, la cual deberá culminar con decisiones como la dejación o entrega de armas por las Farc, el despeje y la ubicación precisa de las zonas en las cuales se concentrarán sus integrantes. Así mismo se debe pactar la verificación del cese el fuego bilateral y el cumplimiento de los compromisos acordados en la materia. Faltan por resolverse también los puntos que quedaron pendientes de los cinco establecidos en los tres años que lleva la negociación. Y, por último, definir entre las partes el mecanismo mediante el cual se refrendará el acuerdo final, uno de los aspectos más cruciales de toda la negociación. De ello se concluye que la siguiente ronda debe ser intensa y compleja, aunque puede pensarse que ya deben existir acuerdos sobre la materia.En cuestión legislativa, y además de darle la mirada final al Acto Legislativo que adopta mecanismos en cuanto a la justicia transicional, el Presidente y sus asesores llegaron a la conclusión de que era necesario cambiar la reforma que en el 2010 se le hizo al artículo 8 de la ley 418 de 1997, llamada Ley de Orden Público, que en su parágrafo 1 prohíbe el despeje o retiro de la Fuerza Pública de cualquier parte del territorio nacional. Por eso, en los próximos días será citado el Congreso a sesiones extraordinarias, a objeto de permitir de nuevo que el Presidente tome una decisión sobre tan importante asunto. Quedará por definir la participación de los colombianos en la sanción del acuerdo final. Es decir, decidir cuál de los mecanismos de participación popular será el aplicado: si la Asamblea Constituyente que reclaman las Farc o el plebiscito en el cual se empeña el Gobierno, para el cual ya reformó la Ley respectiva, rebajando el umbral y adoptando cambios que faciliten la aprobación.Después, y una vez se logre al acuerdo final y la Corte Constitucional se pronuncie sobre la legalidad de los cambios decididos por el Congreso, llegará el momento para la consulta a los ciudadanos. Es decir, para que cada colombiano con derecho a votar pueda expresar en forma libre su aprobación o rechazo a lo negociado y acordado en los tres años y medio de diálogos. Al final, no solo será necesario conseguir un triunfo en las urnas, producto de una votación que no específicamente refleje la mayoría del censo electoral. Ante todo, quedará como obligación construir el consenso nacional para asegurar el éxito de un proceso de paz inédito en el mundo. Ese consenso, donde se exprese el perdón de la Nación al grupo de violencia más antiguo y más destructor de su historia, será el final de la ruta para terminar el conflicto.

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