En el espejo del iceberg

En el espejo del iceberg

Julio 12, 2017 - 11:55 p.m. Por:
Elpais.com.co

La Antártida es el termómetro con el cual se mide el cambio climático que está viviendo el Planeta. Ayer, el que se conoce como el sexto continente, emitió una nueva alarma al desprenderse el iceberg de mayor tamaño del que se tenga registro reciente.

Es necesario aclarar que la ruptura de pedazos gigantes de hielo es un proceso permanente y natural que se presenta en esa parte del mundo. Algunos flotan de por vida, otros se derriten cuando se acercan a zonas de mayor temperatura y en general no significan riesgo para la navegabilidad, mucho menos en tiempos de aparatos de georreferenciación de alta precisión y de los avances en tecnología de las comunicaciones.

Lo diferente en este caso es que se trata de un iceberg de 5.800 kilómetros cuadrados de extensión, algo así como 9,5 veces el tamaño de Cali, con un peso de un billón de toneladas y que hacía parte de la plataforma flotante conocida como Larsen C, unida a la parte continental del que también se conoce como el Polo sur. Por el tamaño, las probabilidades de desprendimiento eran remotas pero se volvieron realidad por un efecto externo: el calentamiento global que padece La Tierra.

Ahí, en la Antártida, es donde más se pueden medir los efectos del aumento de un grado centígrado que ha sufrido el Planeta en las décadas recientes. Por eso están sucediendo episodios que parecían imposibles como la aparición de parches verdes de pasto cada vez mayores, zonas donde desparecen los glaciares, o que está lloviendo donde hasta hace 20 años sólo caía nieve. Incluso ya hay playas de 500 metros de ancho que se convierten en un contraste entre gris y marrón con el impoluto blanco.

Hasta ahora, incluso con el desprendimiento del gigantesco iceberg, todo se puede ver como una serie de anécdotas que llegan desde la lejana Antártida. El riesgo es que lo que allá sucede comenzará a reflejarse en un tiempo no muy lejano, cuando se desprenda un pedazo de hielo aún más grande y con más peso o se empiecen a derretir, los niveles de los océanos pueden subir varios metros con lo cual desaparecerán ciudades costeras, los mares se calentarán, se destruirán ecosistemas marinos completos y quienes dependen de ellos para su sustento comenzarán a padecer por su carencia aumentando la pobreza global.

La intención no es generar un alarmismo injustificado. Pero si debe llamarse la atención. Lo que sucede en el sur de La Tierra es sobre todo una anticipación de la realidad que verá el resto de ella en pocas décadas si no se hace algo. En ese pedazo del Planeta, donde apenas habitan pequeños grupos de científicos, donde no se extraen hidrocarburos y el impacto de la mano humana es mínimo, se acumulan toneladas de dióxido de carbono, y los efectos son además de visibles, devastadores.

Por eso se convierte en el mejor espejo para que se mire la población mundial y en especial aquellos que todavía creen que el cambio climático, con su calentamiento global, es un invento y la conservación del medio ambiente un embeleco al cual no se le debe brindar atención, pese a sus consecuencias.

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