En defensa de la decencia

En defensa de la decencia

Marzo 03, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Para darle confianza y credibilidad al Estado, todos los jueces tienen que estar por encima de cualquier sospecha. Pero en muchísimos casos no ha sido así, por desgracia. Ahora, un integrante de la Corte depositaria de guardar la integridad de la Constitución cae en un cuestionamiento que, además de todo, compromete la dignidad del Presidente de la Corte Constitucional".

La Corte Constitucional, institución hasta ahora alejada de las dudas y cuestionamientos, es hoy centro de un escándalo que involucra nada menos que a su Presidente en ejercicio. Por sus consecuencias en la legitimidad del Estado, nada puede ser más importante en este momento que establecer la verdad sobre lo ocurrido y la responsabilidad que corresponde a los implicados.Los hechos son ya conocidos con suficiencia: el magistrado Jorge Pretelt, presidente de la Corte Constitucional, es acusado de exigir una gruesa suma de dinero para gestionar la anulación, por vía de tutela, de una sentencia que condenó a una entidad financiera en cuantía significativa. Tal gestión debería llegar hasta el magistrado Mauricio González quien era el ponente del fallo y fue advertido después de emitir la sentencia que negó las pretensiones de la entidad que instauró la tutela y supuestamente saldría beneficiada por la gestión.Al conocer la información, el magistrado González le advirtió a su colega sobre su negativa a votar por él para Presidente de la Corte. Y procedió a poner en conocimiento de la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes los hechos que fueron ratificados por el doctor Víctor Pacheco, abogado de la empresa que interpuso la tutela. Ahora se espera que la Comisión empiece a actuar, aunque mucho se teme que su acostumbrada forma de tramitar los procesos a su cargo termine por sumir éste en la impunidad.“Se trata de hechos graves que pueden llegar a comprometer aún más la confianza de la ciudadanía en la Administración de Justicia, idealmente fundada en la probidad de sus jueces”, dice el magistrado González en su solicitud.Un reclamo oportuno, cuando Colombia ha padecido con frecuencia el descubrimiento de actos irregulares cometidos a todo nivel y en desmedro de la Justicia. Es el clamor de un país que necesita probidad y rectitud en sus jueces, la clave para conseguir una sociedad en paz y un Estado de Derecho respetable.El recuento de los sucesos desencadenados por la denuncia del magistrado González es necesario para enfatizar la gravedad de lo acontecido. Para darle confianza y credibilidad al Estado, todos los jueces tienen que estar por encima de cualquier sospecha. Pero en muchísimos casos no ha sido así, por desgracia. Ahora, un integrante de la Corte depositaria de guardar la integridad de la Constitución cae en un cuestionamiento que, además de todo, compromete la dignidad del Presidente de la Corte Constitucional. Lo que corresponde entonces, además de la actuación de la Comisión de Acusaciones, es lograr una aclaración pública y directa de los involucrados en la denuncia.Y para no dejar dudas, los integrantes de la Corte Constitucional están llamados a actuar con celeridad para evitar que se mantenga el manto de dudas que trajo la revelación de los hechos que desencadenaron el escándalo. Para Colombia no puede quedar la sospecha de que se está usando la Corte como instrumento de enriquecimiento ilegal. Como tampoco parece saludable que se mantenga un Presidente de esa corporación como si nada ocurriera.

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