Elecciones en Honduras

Noviembre 27, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"El crimen, la droga, la pobreza y la desigualdad reinan en Honduras, de allí que la propuesta de ‘mano dura’ contra la delincuencia hecha por Hernández haya sido bien acogida. Él ha prometido militarizar el país para que el Ejército apoye a la Policía en su labor de combatir a los criminales, en un plan controvertible que ha sido bien recibido por la desesperada ciudadanía".

De acuerdo con los datos entregados hasta la noche del lunes, las elecciones presidenciales en Honduras se definían a favor del candidato oficialista Juan Orlando Hernández, quien obtenía una ventaja decisiva sobre su contendiente principal, Xiomara Castro de Zelaya, del Partido Libre y esposa del depuesto expresidente Manuel Zelaya. Xiomara, sin embargo, en una actitud que se ha vuelto común en los representantes de la centroizquierda latinoamericana, se niega a reconocer el triunfo de Hernández y acusa al gobierno de Porfirio Lobo de haber ejecutado un fraude electoral. Pero los veedores internacionales han reportado normalidad y calma en las elecciones.Pese a ello, Manuel Zelaya ha armado su acostumbrada bronca: en una rueda de prensa dada el lunes llamó a sus partidarios a salir a la calle para defender el triunfo de su candidata y exigió que se realizara un recuento acta por acta en todo el país. La familia Zelaya tenía la pretensión de establecer una sociedad en el gobierno, similar a la ejercida por el matrimonio Kirchner en Argentina. Pero las dos familias son distintas, solo se parecen en sus ambiciones autoritarias y, en el caso de Honduras, en la pretensión de los Zelaya de convertir al país en su finca familiar.Una pretensión que se corresponde con la situación del país centroamericano. Honduras es la nación más pobre de América después de Haití; su segunda ciudad, San Pedro de Sula, es la más violenta del mundo; el 80% de la droga que viaja de Sur a Norteamérica pasa por su territorio, y en las calles y barrios de las ciudades gobiernan los pandilleros, muchos de ellos expulsados de Estados Unidos. El 70% de la población hondureña vive por debajo de la línea de pobreza, por lo cual es difícil pensar que con una base económica y social de estas características se pueda construir una democracia moderna.El crimen, la droga, la pobreza y la desigualdad reinan en Honduras, de allí que la propuesta de ‘mano dura’ contra la delincuencia hecha por Hernández haya sido bien acogida. Él ha prometido militarizar el país para que el Ejército apoye a la Policía en su labor de combatir a los criminales, en un plan controvertible que ha sido bien recibido por la desesperada ciudadanía. Y ha afirmado que “hará todo lo que sea necesario” para acabar con la inseguridad y la violencia.Hernández ha sido un candidato atípico en Honduras por su formación universitaria. Los antecedentes académicos le han servido en su carrera política que ha hecho especialmente en el Parlamento. Desde allí fue la figura conciliadora para solucionar el diferendo con Manuel Zelaya, que culminó con la llegada de Porfirio Lobo a la Presidencia.Por ese carácter conocido, sorprendió su dureza e inflexibilidad en la campaña, en la que aseguró que “haría todo lo que no se ha hecho” para garantizar la seguridad en Honduras. Y la ciudadanía hondureña lo ha apoyado en ese empeño. Es de esperarse que su Presidencia logre lo que en varios gobiernos no se ha conseguido: llevar la tranquilidad a la población y mejorar sus condiciones de vida. Propósitos difíciles de lograr en el país centroamericano.

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