El verdadero negocio

El verdadero negocio

Marzo 30, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Está claro que el Litoral Pacífico es hoy el epicentro de las actividades de las Farc. Allí se mezclan la situación estratégica, las dificultades geográficas que hacen viable eludir la acción de las autoridades y la posibilidad de implantar cultivos, laboratorios de procesamiento, además de las facilidades de transportar las drogas ilícitas hacia el mar, donde son recogidas por los compradores. Es esa realidad la que está generando el enorme drama humanitario que viven los habitantes de ese Pacífico donde se destruyen las culturas ancestrales mediante la violencia, se rompe la economía tradicional y se genera un enorme desplazamiento".

Que la Fuerza Pública ha logrado un gran avance en el control de los hechos violentos realizados por las Farc en el suroccidente del país, lo confirman las estadísticas. Sin embargo, no es posible bajar la guardia mientras la guerrilla esté en la zona, tratando de demostrar una fortaleza que flaquea y de mantener el control sobre las rutas del narcotráfico desde el centro hacia el Pacífico. En los últimos años, la decidida actuación del Ejército, la Policía, la Aviación y la Armada Nacional ha logrado reducir el número de ataques a las poblaciones del norte y centro del Cauca. Así mismo, la constante presencia en la zona ha llevado a rescatar la confianza de muchos de sus habitantes en las autoridades, a reducir el número de guerrilleros y a desarticular las redes de milicianos que de una u otro manera apoyaban las estructuras de la guerrilla.Sin embargo, aún quedan focos importantes en la región, casi todos relacionados en forma directa con la cadena del narcotráfico que empieza con las siembras de coca, amapola y marihuana, sigue con el procesamiento y transporte de las drogas ilícitas y culmina con su distribución dentro de Colombia o hacia el exterior. Es por eso que la Cordillera Occidental sigue siendo gran proveedor de sustancias ilegales, mientras el sur del Cauca es foco de violencia, puesto que ese es uno de los corredores más importantes para sacar los alijos hacia el mar, donde, según se sabe, son entregados a los carteles internacionales.Pero está claro que el Litoral Pacífico es hoy el epicentro de las actividades de las Farc. Allí se mezclan la situación estratégica, las dificultades geográficas que hacen viable eludir la acción de las autoridades y la posibilidad de implantar cultivos, laboratorios de procesamiento, además de las facilidades de transportar las drogas ilícitas hacia el mar, donde son recogidas por los compradores. Es esa realidad la que está generando el enorme drama humanitario que viven los habitantes de ese Pacífico donde se destruyen las culturas ancestrales mediante la violencia, se rompe la economía tradicional y se genera un enorme desplazamiento. La prueba está en las difíciles condiciones de ciudades como Tumaco y Buenaventura, infiltradas además por todas las formas de violencia y golpeadas por la crónica debilidad del Estado para ofrecer empleo y progreso. Es ese cuadro el que las Farc tratan de aprovechar mediante ataques terroristas en Iscuandé, en Tumaco, en Guapi, pretendiendo mostrar una falsa fortaleza. La verdad es otra: su interés está en el narcotráfico y en preservar las rutas para mantener el negocio.Esas son las verdaderas condiciones en las cuales se desarrolla el llamado conflicto en el suroccidente colombiano. Más que un movimiento subversivo que tiene respaldo popular, lo que se está produciendo en la región comprendida entre el Valle, Cauca y Nariño, es un desesperado intento de las Farc por conservar el control del negocio, sin importar el daño que causan a la población y a costa de la vida de los soldados y policías que les están ganando la partida.

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