El último tramo

Enero 13, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Con la orden de “pisar el acelerador” del proceso de diálogo con las Farc, ayer viajaron a La Habana los negociadores del Gobierno para comenzar la que se prevé como la última etapa de las negociaciones. Si las reuniones avanzan al ritmo pedido, entonces debería cumplirse el plazo del 23 de marzo próximo para lograr un acuerdo de paz".

Con la orden de “pisar el acelerador” del proceso de diálogo con las Farc, ayer viajaron a La Habana los negociadores del Gobierno para comenzar la que se prevé como la última etapa de las negociaciones. Si las reuniones avanzan al ritmo pedido por el presidente Juan Manuel Santos, entonces debería cumplirse el plazo del 23 de marzo próximo para lograr un acuerdo de paz.Es el momento de las definiciones finales y de mantener bien informados a los colombianos sobre lo que suceda en Cuba en las próximas semanas. Es así como se les podrá convencer de respaldar lo que allí se resuelva, apoyar las transformaciones que ello implique y devolverles la confianza en un proceso que ha tenido sus tropiezos y ha sufrido reveses en la opinión pública en especial por las actuaciones del grupo guerrillero, pero que ha continuado con el firme propósito de llegar a buen término.Puede decirse que los puntos más controversiales y difíciles de los seis propuestos entre las partes en el documento que le dio inicio a las conversaciones, han sido solventados en su mayoría. Los acuerdos generales se lograron ya en el tema agrario, se han ajustado progresivamente las diferencias en lo referente a la Justicia y se alcanzó un consenso sobre las víctimas así como la obligación de repararlas por los daños ocasionados. El narcotráfico y la participación política de las Farc son asuntos en los que también se avanzó en los meses recientes, aunque aún generen algunas controversias que deberán dirimirse.Ahora es el momento de retomar las discusiones sobre el fin del conflicto, que incluye alcanzar un compromiso sobre cese bilateral del fuego, lo que de acuerdo a las declaraciones emitidas por el presidente Juan Manuel Santos en el último mes, podría darse en contadas semanas. Así mismo deberá determinarse cómo será la desmovilización de los guerrilleros, en qué consistirá la dejación de armas y si habrá además entrega de todo el arsenal con el que cuenta esa guerrilla, así como los lugares donde se concentrarán los hombres de las Farc.Y queda por definir el que puede ser el contenido más controversial de los que se discuten en La Habana: el de la refrendación de los colombianos a los acuerdos alcanzados entre el Gobierno y las Farc. El plebiscito, en el que los ciudadanos le dicen Sí o No al conjunto del paquete aprobado en La Habana, es la fórmula que defienden el presidente Santos, aprobada por el Congreso que además redujo el umbral del censo electoral. La guerrilla, por su parte, insiste en conformar una Asamblea Constituyente que conlleva el riesgo de que se pueda modificar la Carta Política. Poner fin al conflicto mantenido por las Farc durante cinco décadas, es el anhelo mayor de Colombia y en especial de la población que ha padecido los horrores y vejámenes de esa guerra. Para que la paz sea una realidad duradera es indispensable que haya consenso nacional, se obtenga el respaldo mayoritario y se genere la credibilidad y confianza necesarias.Que así sea es lo que deben lograr antes del 23 de marzo próximo los negociadores del Gobierno y los representantes de las Farc reunidos desde ayer en Cuba.

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