El turno para la educación

El turno para la educación

Septiembre 10, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Cuando se mira con detenimiento el pliego de peticiones presentado por Fecode resulta difícil de entender si se trata de una protesta social o contra la sociedad, que en este caso se convierte en una especie de rehén para lograr reivindicaciones sindicales y económicas".

Resuelto por ahora el bloqueo de carreteras producto del paro campesino, y logrado el acuerdo con los mineros y los camioneros, el turno es para la educación pública. En este caso, la decisión de Fecode, gremio que agrupa a los maestros y profesores del sector, parece ser el aprovechamiento de la atmósfera creada por la protesta social para lograr reivindicaciones laborales que beneficien a sus afiliados. Producto de esa decisión, y si la sensatez no se impone en los maestros que deben pensar en el daño que les causarán a los millones de alumnos que dependen de ellos para su educación, hoy empieza la paralización de ese sector. Cuando se mira con detenimiento el pliego de peticiones presentado por Fecode resulta difícil de entender si se trata de una protesta social o contra la sociedad, que en este caso se convierte en una especie de rehén para lograr reivindicaciones sindicales y económicas. En efecto, la esencia del reclamo está en el supuesto incumplimiento del Gobierno Nacional al reconocimiento y pago de prestaciones laborales estimadas en $800.000 millones. Sin desconocer que existen incumplimientos, la Ministra de Educación ha explicado hasta la saciedad que se ha estado negociando con los sindicatos, logrando acuerdos y definiendo formas de pago. Por supuesto, existen diferencias. Pero ninguna de ellas puede considerarse como la negación del diálogo que debe existir entre un patrono, el Estado, con sus trabajadores, funcionarios públicos que tienen a su cargo la prestación de un servicio vital para millones de niños y jóvenes.Por las reivindicaciones que Fecode ha divulgado a través de los medios de comunicación y mediante una costosa campaña publicitaria, se sabe también que la protesta está encaminada a exigir que se suspendan los exámenes a los maestros para medir su competencia y actualización en los conocimientos requeridos para brindar una educación de calidad. Es decir, y como ha ocurrido desde que fue expedida la ley que ordena esos exámenes, el Estado no puede revisar la idoneidad de sus empleados para prestar un servicio público esencial como es la educación. En forma por demás hábil, los dirigentes del sindicato han tratado de vestir de protesta social lo que es apenas un diferendo laboral que tiene cauces legales para ser resuelto. No es difícil adivinar que se trata de aprovechar la situación que ha vivido Colombia en las últimas semanas para ganar un respaldo que, está claro, no se merecen. Porque los colombianos saben que una cosa es el derecho a la protesta social como la que han realizado los campesinos, y otra muy distinta es aquella que busca derechos y pretensiones laborales. Todo lo cual lleva a rechazar el paro que decretó Fecode, como un chantaje inaceptable a la sociedad colombiana, que será la víctima de una parálisis injusta. El país está viviendo un momento sin duda difícil. Pero ello no puede ser aprovechado para crear más confusiones y exigir prebendas y reivindicaciones laborales que el Gobierno ha escuchado con atención.

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