El secuestro y los diálogos

El secuestro y los diálogos

Diciembre 01, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

A partir de la liberación del General Alzate, sus compañeros de plagio y los dos soldados en el Arauca, es de esperar que se reanuden los diálogos. Para unos sectores, el proceso debe salir favorecido ante la rápida solución que se le dio al secuestro, producto de una nueva disposición de la guerrilla y la presión de la opinión pública. Para otros como el máximo jefe de las Farc, es necesario hacer ajustes que recobren la confianza en el Gobierno, perdida ante la actitud del presidente Juan Manuel Santos al suspender las conversaciones hasta que se produjera la liberación del Oficial.

Por fortuna, al aeropuerto de Rionegro en Antioquia llegaron a salvo el general Rubén Darío Alzate, el cabo Jorge Rodríguez y la abogada Gloria Urrego. Ahora, además de esperar la suerte que corra el diálogo de La Habana con las Farc, debe explicársele al país las circunstancias que llevaron al secuestro que culminó ayer.Según los comunicados de la Cruz Roja, los tres liberados gozan de buena salud al momento de su liberación en el caserío Vegaez, norte de Quibdó. Y les fueron entregados a una comisión integrada por algunos de los países garantes y acompañantes de los diálogos que se llevan a cabo en La Habana para terminar el conflicto con la guerrilla más antigua del planeta. Cabe resaltar que tanto en ésta como en la entrega de los soldados secuestrados en Arauca se hicieron presentes delegados de las Farc en esos diálogos, quienes viajaron desde Cuba y luego regresaron.Se cumplió así el ritual que esperaban los colombianos. De un lado, la devolución de seres humanos que, por una u otra razón, cayeron en manos del grupo armado que más secuestros ha realizado en Colombia y el mundo. Y por otra, se produjo el consabido espectáculo de propaganda que siempre ha existido cuando las Farc devuelven a sus víctimas. Montajes llenos de palabras que afirman la voluntad de buscar la paz y, en esta ocasión, de su interés por lograr un acuerdo que lleve al cese el fuego bilateral. Es decir, que las Fuerzas Armadas de Colombia detengan su accionar contra las múltiples formas de delincuencia que practica esa guerrilla. La pregunta que se hace la Nación es si, como ha ocurrido en todas las ocasiones, esa decisión del Estado será respondida suspendiendo esas actuaciones. Que no son sólo los ataques contra la Fuerza Pública, sino que deben extenderse al secuestro, el narcotráfico y los ataques contra sectores fundamentales para la Nación como la industria petrolera. Y que debe empezar con la liberación de otros colombianos en su poder.A partir de la liberación del General Alzate, sus compañeros de plagio y los dos soldados en el Arauca, es de esperar que se reanuden los diálogos. Para unos sectores, el proceso debe salir favorecido ante la rápida solución que se le dio al secuestro, producto de una nueva disposición de la guerrilla y la presión de la opinión pública. Para otros como el máximo jefe de las Farc, es necesario hacer ajustes que recobren la confianza en el Gobierno, perdida ante la actitud del presidente Juan Manuel Santos al suspender las conversaciones hasta que se produjera la liberación del Oficial. Y en medio de los puntos de vista encontrados, está el deber de buscar salidas a un conflicto que no tiene justificación.Por supuesto, la Nación espera que se esclarezcan las extrañas circunstancias que rodearon el secuestro del Brigadier General y de sus acompañantes en una vereda del río Atrato, el primero en la historia de nuestro país. Pero también debe ser la oportunidad para que las Farc demuestren su voluntad de fortalecer los diálogos y demostrar que su compromiso con la paz definitiva es real y no tiene marcha atrás.

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