El reto: ‘Hambre cero’

Octubre 27, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Hoy la humanidad tiene en sus manos la posibilidad de acabar con la hambruna, pero si no reacciona ya, se enfrentará a una crisis imparable a la vuelta de 40 años, cuando la población alcance los 9.000 millones de habitantes. Entonces, para alimentar a todos se necesitará que la producción agrícola se incremente en un 60%, con el impacto que ello significa para el medio ambiente y los recursos naturales".

¿Cómo explicarles a los 800 millones de personas con hambre en el mundo, que mientras ellas mueren de inanición el resto de la humanidad desperdicia un tercio de los alimentos que se producen cada año? ¿Y cómo justificar ante ellos que con esa comida que se bota podría resolverse la crisis alimentaria al menos de 500 millones de seres humanos?Esa paradoja, revelada por el director de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, debe llevar a la reflexión. En el planeta se produce la cantidad suficiente de alimentos para cubrir las necesidades de toda la población, pero la indiferencia frente a uno de los problemas más graves de la humanidad no ha permitido que se establezcan políticas globales de producción, distribución y consumo que lleven a terminar con la inequidad alimentaria. Por eso la importancia de que la humanidad, incluidos los Gobiernos, sus dirigentes y las sociedades, acepten el reto de ‘Hambre Cero’ propuesto por el Secretario General de las Naciones Unidas. Es asegurar que cada persona en el mundo, adultos y niños, tenga acceso a una alimentación adecuada, cada día del año, durante toda su vida. La producción mundial de alimentos es de 4.000 millones de toneladas anuales, suficientes para darles de comer a los 7.000 millones de habitantes. Pero mientras sea una constante que en los países desarrollados se pierda la misma cantidad de alimentos que se producen, por ejemplo, en las naciones de África Subsahariana, que tienen los más altos índices de desnutrición, no habrá forma quitar el hambre en el mundo. Tampoco se logrará la meta si no se les ayuda a los países en vías de desarrollo a tener una agricultura sostenible y tecnificada que evite las pérdidas en las cosechas o en los canales de distribución, o si los hábitos de consumo del planeta no cambian. Como lo reconoce el Director de la FAO, será imposible erradicar el hambre mientras no se produzcan alimentos que aporten los nutrientes necesarios, estén al alcance de todos, y sustituyan los que por sus altos precios se vuelven inaccesibles. Esfuerzos como los del Centro Internacional de Agricultura Tropical, Ciat, en el Valle del Cauca, donde se crean semillas resistentes a los climas y a las condiciones económicas de los países con mayores índices de desnutrición, se deben apoyar y replicar en todas partes.Hoy la humanidad tiene en sus manos la posibilidad de acabar con la hambruna, pero si no reacciona ya, se enfrentará a una crisis imparable a la vuelta de 40 años, cuando la población alcance los 9.000 millones de habitantes. Entonces, para alimentar a todos se necesitará que la producción agrícola se incremente en un 60%, con el impacto que ello significa para el medio ambiente y los recursos naturales. Reducir la brecha de la inseguridad alimentaria significa desarrollo y paz. Es brindar la posibilidad de un futuro diferente a todas las generaciones; es tener sociedades más sanas, más educadas y más productivas. ‘Hambre cero’ se traduce en equidad, oportunidades y justicia. La comunidad internacional no puede olvidar que quienes padecen hambre son seres humanos.

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