El rescate de Cartago

Julio 30, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Esa presencia y ese dominio que mantienen atemorizada a la sociedad cartagüeña han sobrevivido por décadas sin que hayan sido erradicados. Por ello, las mafias se han turnado la designación de alcaldes y funcionarios que, además de servir a sus propósitos, se han apropiado de las instituciones y las entidades públicas para entrar a saco en los dineros públicos.

El asesinato de un reconocido abogado de acusados por narcotráfico, vinculado al asesinato del líder Álvaro Gómez Hurtado y candidato a la Alcaldía de Cartago, llevó a que el periodismo nacional pusiera sus ojos sobre una ciudad que lleva décadas afectada por el crimen en todas sus expresiones. Así se repite la historia, sin que se tomen las medidas necesarias para liberar al norte del Valle, a la villa fundada por Jorge Robledo en 1540 y a sus habitantes, del dominio de la delincuencia. Ahora Cartago es epicentro de las noticias porque el señor Ignacio Londoño fue asesinado al salir de su sede de campaña. Las especulaciones sobre los móviles van y vienen, y se reviven sus vínculos con varias de las organizaciones criminales que se apoderaron de la ciudad más importante del norte del Departamento, convirtiéndola en su reducto.Esa presencia y ese dominio que mantienen atemorizada a la sociedad cartagüeña han sobrevivido por décadas sin que hayan sido erradicados. Por ello, las mafias se han turnado la designación de alcaldes y funcionarios que, además de servir a sus propósitos, se han apropiado de las instituciones y las entidades públicas para entrar a saco en los dineros públicos. Así, las Empresas Municipales debieron ser intervenidas por la ruina que padecen y sus gerentes han debido retirarse ante las amenazas y los atentados en su contra. Por su parte, el hospital es un reducto burocrático al borde del cierre por el mal manejo. Y la Alcaldía ha sido víctima frecuente de escándalos, con varios de sus alcaldes condenados o sindicados de toda clase de delitos contra el erario. Es como una enfermedad que llega a todos los rincones de la administración pública, repartida entre los padrinos de la mafia que financia y elige burgomaestres y concejales.El origen de todo está en el narcotráfico que se apoderó de Cartago y de muchos municipios del norte del Valle. Y el resultado en el amilanamiento permanente de la ciudadanía, que es obligada a guardar silencio ante el poder de las organizaciones criminales, mientras sufre el estigma que le dejan los carteles de las drogas ilícitas. Es un dominio público y notorio que, sin embargo, no encuentra una respuesta clara de las autoridades y del Estado para combatirlo. Se dirá que los grandes jefes de los carteles que han actuado en Cartago están presos o han caído, y que los alcaldes y funcionarios autores del latrocinio están tras las rejas. Sin embargo, basta preguntar en el municipio para darse cuenta que las organizaciones criminales continúan reinando, que son frecuentes las guerras entre ellas y que lo que se produce es una renovación entre sus jefes, sin que sea posible arrancar el mal de raíz para terminar con el daño que le causan a la sociedad colombiana y a la ciudad. Cartago merece y reclama mejor suerte. Sus asuntos públicos no pueden seguir siendo manejados por la conjunción de las mafias y la corrupción que siempre la acompañan. Y su imagen no puede seguir siendo la de un municipio que solo se recuerda cuando se producen asesinatos como el del señor Londoño.

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