El reino del desierto

El reino del desierto

Mayo 09, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

¿Por qué, y cuánto, desea realmente cambiar Arabia Saudita? El petróleo vuelve a ser el gran dinamizador. Así como antes le sirvió para construir el emporio actual, ahora los precios a la baja del crudo la estarían obligando a replantear modelos de gobierno y de vida que parecían intocables hasta no hace mucho.

El primer aviso sobrevino en abril, cuando el gobierno de Arabia Saudita puso límites a la omnipotente policía religiosa, encargada de velar, incluso a látigo y sangre, por la defensa de la moral en los restringidos espacios públicos en que se mueven saudíes y extranjeros que habitan en el ‘Reino del desierto’.Una reforma de esa naturaleza a ese Comité para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio tiene diversos alcances. Se atreve a tocar una estructura fundamental del apoyo religioso, con carácter casi militar, que desde hace un siglo la familia real fió a los radicales del wahabismo, rama extrema de los suníes que agrupan una gran proporción del Islam. También envía una señal de apertura. Y es un mensaje con el que se pretende responder a las permanentes críticas a las violaciones a los derechos humanos en que incurre ese Estado.Ahora, con el anuncio del príncipe Mohamed Bin Salmán sobre la puesta en marcha de Visión 2030, la restructuración del Comité de la moral resulta ser apenas la cuota inicial de lo que asoma como un cambio más profundo en el seno de esa sociedad calificada, con razón, de feudal.Visión 2030 pretende convertir a Arabia Saudita en protagonista del concierto internacional, con base en una sociedad más participativa. Entre sus banderas incluye elevar la esperanza de vida de 74 a 80 años, llevar a la nación al ranking de las 15 primeras economías del mundo, hacer de sus grandes ciudades atractivos polos de desarrollo y catapultar el entretenimiento a producto de primera necesidad en un medio donde siempre ese asunto ha sido considerado por sus dirigentes más ortodoxos como ‘engendro del mal’.¿Por qué, y cuánto, desea realmente cambiar Arabia Saudita? El petróleo vuelve a ser el gran dinamizador. Así como antes le sirvió para construir el emporio actual, ahora los precios a la baja del crudo la estarían obligando a replantear modelos de gobierno y de vida que parecían intocables hasta no hace mucho. Es entonces cuando a la par de los interrogantes, emergen las contradicciones.  ¿Están listos los saudíes para reemplazar la mano de obra de 10 millones de trabajadores extranjeros? El grupo constructor Bin Laden acaba de echar a la calle a 77 mil de ellos y tiene en lista a 12 mil más. ¿Con quién los reemplazará, en un medio educativo en el que la religión prima sobre todos los demás conocimientos? ¿Cómo abrirse al mundo si es un delito opinar? Arabia Saudita ocupa el lugar 165, entre 180 países, en el índice de libertad de prensa. Periodistas y blogueros opositores terminan encarcelados y, en ocasiones, flagelados. Así, la libertad es apenas un enunciado. ¿Acaso se intenta frenar con promesas un eventual movimiento social de protesta? El príncipe Mohamed, y sus 31 años de edad, tiene parte de las respuestas. Lo cierto es que, con ellas o sin ellas, el ‘Reino del Desierto’ promete ser otro en el futuro próximo, ya sea por cuenta de la familia real y las presiones de los extremistas, o por la voluntad de un pueblo que reclama más modernidad y menos fundamentalismo.

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