El regreso del PRI

Julio 03, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Enrique Peña acertó al presentar al PRI como un partido situado entre extremos, pragmático y dispuesto a rectificar los errores del pasado. Ofreció “una democracia con resultados” y se comprometió con reformas de importancia. Paradójicamente también tuvo a su favor la nostalgia de las épocas en que el PRI con su dictadura podía garantizar el orden y la seguridad".

Con buena parte de los votos escrutados, los resultados le otorgan la presidencia de México a Enrique Peña del Partido Revolucionario Institucional (PRI) con cerca de un 38% de los votos, deja en segundo lugar al izquierdista Manuel López Obrador con alrededor del 32% y lejos a Josefina Vásquez la candidata del oficialista PAN con un estimado 25%.Así, el partido que dominó la vida de México durante 71 años recupera la máxima magistratura del país después de 12 años. Pero verá limitado su poder y cualquier intento de “restauración autoritaria”, por el avance de la izquierda a nivel territorial -arrasó en el Distrito Federal, ganó en el Estado de Morelos y arrebató Tabasco al PRI- , y en el Congreso, donde se perfila como segunda fuerza en la Cámara de Diputados.El resultado, que divide por tercios la preferencia de los electores, tampoco se parece a las antiguas elecciones en las que el PRI copaba la voluntad ciudadana sin dejar ningún resquicio a la diversidad de tendencias políticas. De tal manera que, aunque su triunfo hace temer por una ‘vuelta al pasado’ de la democracia con partido único, que fue tan perjudicial para México, la realidad muestra que esta nueva generación de priístas tendrá que aprender a gobernar con fuerte oposición y sin un control férreo de la ciudadanía.Esto parece haberlo entendido Enrique Peña quien insistió en su campaña sobre los aspectos que diferenciaban a su partido y a la dirigencia actual de la vieja burocracia partidaria. Todo da a entender que en adelante no podrán comportarse como un grupo de señores feudales que hacían y deshacían en cada uno de los estados de la República mexicana, a nombre de una lejana revolución que nunca respetaron.Las nuevas generaciones no saben lo que fue vivir bajo la dictadura del PRI, una especie de Frente Nacional a la mexicana, pero mucho más prolongado y responsable de convertir a su país en foco de corrupción. De esa época procede la puesta de la Policía al servicio de los grupos delincuenciales, cuyas consecuencias se siguen pagando con sangre.Todo indica que los mexicanos parecen haber reaccionado contra el legado del PAN, en especial del presidente Calderón -12 millones de nuevos pobres, empleo informal en aumento, escaso crecimiento económico y miles de muertos en la guerra contra el narcotráfico-, al mismo tiempo que contra la polarización entre el PAN y la izquierda de Manuel López Obrador, buscando una opción de centro.Enrique Peña acertó al presentar al PRI como un partido situado entre extremos, pragmático y dispuesto a rectificar los errores del pasado. Ofreció “una democracia con resultados” y se comprometió con reformas de importancia. Paradójicamente también tuvo a su favor la nostalgia de las épocas en que el PRI con su dictadura podía garantizar el orden y la seguridad.Y, aún si existieran tentaciones totalitarias, la realidad electoral de México, en la que el nuevo partido de gobierno no controla el Congreso, lo obligará a hacer concesiones y a buscar consensos. El PRI, así no haya cambiado, está obligado a cambiar si es que quiere tener éxito.

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