El regreso de la tragedia

El regreso de la tragedia

Diciembre 21, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Así nació Sudán del Sur, uno de los países más pobres de la tierra, sin que Naciones Unidas tomara medidas para facilitar la transición hacia un gobierno democrático o para aminorar las tensiones entre los dinka y los nuer. Tampoco existió la ayuda humanitaria que permitiera suplir las enormes carencias básicas de los sursudaneses.

La nación más joven del planeta, Sudán del Sur, aún no ha curado las heridas provocadas en su lucha contra la opresión árabe cuando ya se encuentra en un conflicto fratricida que amenaza convertirse en una guerra civil de trágicas consecuencias.Choques en los campos causaron centenares de muertos y heridos. Las autoridades hablaron de “cerca de 500 muertos civiles y militares” y al menos 200 heridos. El embajador de Francia ante la ONU, Gerard Araud, dijo que 20.000 personas buscaron refugio en la sede del organismo en Yuba, la capital del país.“Los informes hablan de cientos de muertos. Por el momento no podemos confirmar cuántos, pero sabemos que es un número elevado", dijo Araud a medios internacionales. En la disputa participan dos viejos aliados, el actual presidente, Salva Kir, y el exvicepresidente Riek Machar. Ambos fueron compañeros y líderes del Movimiento por la Liberación de Sudan del Sur.Los dos pertenecen a las principales etnias que conforman la población. Kir a los dinka, el grupo étnico mayoritario, y Machar a los nuer, otra numerosa etnia de tradición legendaria en las tierras del Nilo Blanco. Este par de comunidades asentadas en Sudán del Sur desde hace más de mil años, están integradas por tribus de ganaderos que se han enfrentado por el dominio de las verdes praderas de pasturas al menos desde el Siglo X después de Cristo. Siendo pueblos que se encuentran entre los que tienen los mayores niveles de estatura en el mundo, sus conflictos son considerados como “lucha entre gigantes” y tienen connotaciones de leyenda en África.Este conflicto tribal se encontraba larvado en virtud de la dominación árabe sobre Sudán, y los antiguos rivales hicieron causa común mientras se libraba la guerra contra el gobierno de Kartoum. En ella los sursudaneses perdieron más de un millón de vidas humanas y padecieron horrores en la región de Darfur. Entonces las Naciones Unidas fueron incapaces de detener las matanzas y se inclinaron por la solución en apariencia más sencilla, pero también dañina: dividir Sudán en dos naciones soberanas, una al norte de predominio árabe y otra al sur bajo el comando de los animistas africanos.Así nació Sudán del Sur, uno de los países más pobres de la tierra, sin que Naciones Unidas tomara medidas para facilitar la transición hacia un gobierno democrático o para aminorar las tensiones entre los dinka y los nuer. Tampoco existió la ayuda humanitaria que permitiera suplir las enormes carencias básicas de los sursudaneses.Machar ha sido una figura central en Sudán y Sudán del Sur durante tres décadas. Fue comandante del Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán, y luego de una facción disidente del grupo rebelde. Fue vicepresidente del país hasta julio del año pasado.Ahora encabeza la rebelión al lado de los nuer y otras etnias, y ha llamado a “derrocar” al presidente Kir. Mientras tanto la ONU, que contribuyó a la generación del problema, hoy es incapaz de evitar otra tragedia humanitaria en las fértiles tierras del Nilo Blanco.

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