El primer paso

El primer paso

Julio 24, 2017 - 11:55 p.m. Por:
Elpais.com.co

Como un aporte para erradicar la corrupción, uno de los más grandes males de la sociedad colombiana y la más grande preocupación del país, el Fiscal General de la Nación presentó al Congreso un proyecto de ley que establece herramientas para perseguir a sus autores y beneficiarios. Sin ser suficiente, puede considerarse el punto de partida para combatir de manera efectiva un mal que destruye la confianza y afecta de manera grave la institucionalidad.

El Fiscal fue claro al advertir que el proyecto sólo toca el área de sus funciones, es decir, la investigación, judicialización y acusación. De ahí que se concentre en mejorar la definición de los delitos, ampliar sus tipos y proponer nuevas maneras de sancionar a quienes cometen delitos contra la buena fe, el manejo de los bienes públicos y privados o utilizan en provecho propio y de manera ilícita el poder que tienen dentro del gobierno o la empresa privada.

Como tal, debe entenderse como un paso en firme hacia el castigo de las conductas que le causan daño a la sociedad, en algunos casos de manera irremediable. Es por ello que su trámite en el Congreso y la aprobación que de allí surja demostrará la intención de dos de los principales organismos nacionales de emprender una batalla franca y contundente contra un fenómeno que crece por la confusión que existe para enfrentar ese enemigo.

De allí se desprende que se necesitan acciones para anticiparse a un fenómeno que de acuerdo con la Fiscalía se queda con nueve billones de pesos al año, según datos de Transparencia por Colombia y que en otras partes se calcula en más de veinte billones de pesos. Es decir, por cerrar las rendijas por donde se cuela la corrupción en la contratación pública y en las empresas privadas, causando estragos en los bolsillos de millones de colombianos, en la capacidad para atender las necesidades de la Nación y en los presupuestos públicos, nacionales, departamentales y municipales.

En muchos sectores se piensa que el hecho de que el país esté inmerso ya en las campañas para la Presidencia de la República y la renovación del Congreso, será un inconveniente para el progreso de la iniciativa. Pues no hay tal. Precisamente, esa batalla debe empezar por purificar las costumbres de la política, acabando con vicios y procedimientos que atentan contra su transparencia y crean inconformidades y desconfianza sobre las Instituciones públicas.

En ese orden de ideas, la lucha contra la corrupción es tanto o más importante que tramitar las iniciativas para desarrollar el acuerdo con las Farc. Eso es lo que piden los colombianos y es a ellos a quienes hay que darles respuestas, así estemos en épocas preelectorales o se discuta la obligación de asegurar la vigencia del acuerdo de paz.

Desconocer ese clamor es ignorar el deplorable espectáculo que se vive porque a diario se conocen más escándalos, se desnudan más trapisondas y se tiene que aceptar la libertad de muchos personajes para quienes el servicio público y privado es sinónimo de autorización para el enriquecimiento individual en detrimento de la sociedad.

VER COMENTARIOS
Columnistas