El precio de los fármacos

El precio de los fármacos

Junio 01, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Ni siquiera se tiene certeza en dónde se presentan los abusos, si en el valor de venta de la industria farmacéutica, en la intermediación, en la comercialización o en la corrupción que se campea por ese negocio, porque no existe un sistema de información confiable como lo han denunciado las asociaciones de usuarios.

¿Por qué los medicamentos en Colombia cuestan hasta cuatro veces más que en el resto del mundo? La respuesta sigue siendo un misterio, mientras los intentos por establecer políticas que ajusten los precios a su valor real han fracasado. Ahora el Ministerio de Salud hace un nuevo anuncio en ese sentido y renace la esperanza de que esta vez sí sea una realidad que alivie el bolsillo de los colombianos.El abuso en los precios de los tratamientos farmacéuticos es uno de los factores principales para que los costos de la salud en el país sobrepasen toda lógica. Sucede por igual con las medicinas de uso común como para las destinadas a atender enfermedades de alto riesgo, difíciles de conseguir o cuyo valor se determina por factores poco conocidos. Esos medicamentos cuestan la mitad o menos en Venezuela y Ecuador, y se consiguen por la tercera parte en Francia y Estados Unidos.Por increíble que parezca, a Colombia le ha sido imposible regular los precios de los medicamentos desde la década de los 70. Ni siquiera se tiene certeza en dónde se presentan los abusos, si en el valor de venta de la industria farmacéutica, en la intermediación, en la comercialización o en la corrupción que se campea por ese negocio, porque no existe un sistema de información confiable como lo han denunciado las asociaciones de usuarios. Nada explica por qué, por ejemplo, una droga cardiovascular cuesta el equivalente a $185.000 en Francia y $750.000 en Colombia.En una nación donde la mitad de la población vive en condiciones de pobreza, parece absurdo que el abuso con los precios impida el acceso a drogas indispensables para garantizar el derecho a la vida. Y para el Estado, el mayor comprador de productos farmacéuticos significa un desangre de recursos en el cual tienen gran incidencia los costos del ‘marketing’ que desarrollan laboratorios y vendedores. Basta recordar los sobrecostos de las medicinas que no están incluidas en el Plan Obligatorio de Salud, se pagan a través del sistema de recobro y le significaron a la nación $2,3 billones en el año 2010.Una sentencia de la Corte Constitucional expedida en el 2008 y ratificada el año pasado, le ordenó al Ministerio de Salud definir una regulación que permita controlar los sobrecostos en los precios de los medicamentos. Pese a ello, apenas la semana pasada el Gobierno anunció una nueva metodología para determinar el valor máximo de las medicinas. Se hará comparando las listas en 17 países e interviniendo para que el tope esté por debajo de ese promedio. Se espera que la reducción comience a aplicarse en 30 días y que el gasto anual en estos productos baje un 37 %.Así lo esperan los colombianos, quienes dudan que la medida reducirá el valor de los fármacos. Sin duda, en Colombia existe libertad de empresa. Pero en un asunto del cual dependen derechos fundamentales como la salud y la vida, la obligación del Estado es garantizarlos por encima de las utilidades exageradas de los productores. Y combatir la corrupción que empieza cuando el afán por vender y lucrarse desconoce las barreras éticas y transforman la medicina en vulgar negocio.

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