El Plebiscito

Noviembre 18, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

En ese orden de ideas, a los Legisladores hay que solicitarles que miren las consecuencias de aprobar a marchas forzadas la reducción en el umbral para el plebiscito. Más aún cuando la ley 1757 que ahora quiere reformarse, fue expedida hace solo cuatro meses. Y cuando tan drástica reducción será permanente y puede ahondar las diferencias innegables que existen sobre la negociación en La Habana.

El Congreso de la República está enfrascado en el estudio de las propuestas para hacer posible la refrendación al acuerdo con las Farc que se logre. Ofrecida por el presidente Juan Manuel Santos, la participación de los colombianos debe ser definida con la transparencia necesaria para evitar que termine siendo una decisión que divida aún más al país sobre un asunto que, por el contrario, reclama el consenso nacional. En el Congreso, avanza la propuesta de cumplir esa refrendación se ha orientado hacia la realización de un plebiscito que exprese la aprobación o el rechazo de los participantes con un solo sí o no a las decenas de puntos acordados en la mesa de negociación de La Habana. Para ello, las mayorías representadas en las bancadas de la Unión Nacional que respalda al Gobierno, están empeñadas en hacer lo que sea necesario para superar los escollos que pueden impedir el propósito, ya respaldada por el presidente Juan Manuel Santos. El obstáculo está en las normas sobre participación democrática. El más importante según los autores de la iniciativa es el artículo 40 de la ley estatutaria 1757 de 2015 que exige “la mayoría del censo electoral” para que el plebiscito sea aprobado. Por eso proponen rebajar esa mayoría al 13% del censo, lo que equivale reducir a menos de cinco millones de votos por el sí lo que hoy está en más de quince millones. Entre todas las inquietudes que despierta la propuesta, la más notoria es la de modificar requisitos que fueron establecidos no en razón a los posibles resultados sino en atención a la gravedad de lo que se consulta al constituyente primario. Por eso no puede compararse la no exigencia de un número de votos para la elección de un Presidente de la República con el umbral que se le establece al constituyente primario para cambiar sus instituciones mediante un referendo, o lo que puede resultar de usar un plebiscito para aprobar el acuerdo final con las Farc y todas sus consecuencias jurídicas.Sin duda, es notoria la buena voluntad de los autores de la iniciativa y quienes la acompañan y su interés por sacar adelante la refrendación de que habla el acuerdo que dio vida a las negociaciones con las Farc. Pero también es inocultable el afán por sacar en el menor tiempo posible esa consulta. Lo que puede llevar a interpretar la reforma propuesta como la intención de fabricar un vestido a la medida de lo que quieren el Gobierno y sus mayorías en el Congreso. En ese orden de ideas, a los Legisladores hay que solicitarles que miren las consecuencias de aprobar a marchas forzadas la reducción en el umbral para el plebiscito. Más aún cuando la ley 1757 que ahora quiere reformarse, fue expedida hace solo cuatro meses. Y cuando tan drástica reducción será permanente y puede ahondar las diferencias innegables que existen sobre la negociación en La Habana. La paz es un propósito nacional que sin embargo genera explicables inquietudes en muchos sectores. Pero lograrlo no puede llevar a dividir aún más a la sociedad. Por eso, antes de sacar adelante las propuestas en discusión es necesario construir el consenso que garantice el respaldo de la Nación al acuerdo que se logre con las Farc.

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