El plan Maduro

Noviembre 20, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Las denuncias del secretario general de la OEA sobre la falta de garantías para la oposición en Venezuela en las elecciones del próximo 6 de diciembre, demuestran el desprecio por los valores democráticos del régimen que comanda Nicolás Maduro".

Las denuncias del secretario general de la OEA sobre la falta de garantías para la oposición en Venezuela en las elecciones del próximo 6 de diciembre, demuestran el desprecio por los valores democráticos del régimen que comanda Nicolás Maduro.A través de Tibisay Lucena, presidente del Consejo Nacional Electoral de bolsillo del gobierno chavista, Almagro, excanciller de José Mujica y socialista como él, le dijo al gobierno venezolano que su negativa de aceptar observadores internacionales nombrados por ese organismo para los comicios, se funda “en un posicionamiento político” antes que en garantías para el proceso electoral.Por supuesto, el pronunciamiento de Almagro despertó la ira de Diosdado Cabello, quien lo califica como “amenaza al pueblo de Venezuela” y de “pervertida, corrompida y desprestigiada” a la OEA. Lo que más molesta a Cabello es que el movimiento bolivariano se quede cada vez más solo, incluso con el desafecto de sectores de la izquierda latinoamericana.Lo que Almagro y la OEA hacen es develar, punto a punto, por donde van los tiros en procura de ganar las elecciones. Ya lo ha dicho Maduro: a como dé lugar. La lista de maniobras comienza por el uso de recursos que superan los topes fijados en la ley, y provenientes del erario. A eso se suma la imposibilidad de la oposición para acceder a los medios de comunicación.Además hay toda una estrategia para generar confusión con las papeletas electorales. La ubicación amañada de algunos candidatos en ellas o la negación para que algunos partidos utilicen los colores o distintivos que los caracterizan demuestra de qué lado está el Consejo Nacional Electoral que supuestamente debe vigilar las elecciones y que, está visto, lleva puesta la camiseta del régimen.Y no podía faltar el ejercicio de la fuerza, como corresponde al verdadero amo detrás del trono de Maduro, los militares. Un plan de seguridad denominado ‘Operación liberación del pueblo’ campea a sus anchas en las calles de las ciudades, en procura de generar un clima de miedo que tenga efectos sobre los potenciales votantes.A eso hay que sumar otras acciones que van en la misma vía. Una, los decretos de estado de excepción que entregan más instrumentos a la Fuerza Pública en los Estados fronterizos donde el chavismo es débil, que sirven en particular para violar los derechos de gentes. Otra, con la estrecha colaboración del poder judicial al servicio del chavismo, la intervención de partidos políticos que procuran convertirse en alternativa ante la actual hegemonía.Lo que pretenden Almagro y la OEA es que los venezolanos tengan libertad de expresarse. Porque como recuerda el secretario general, citando a su compatriota José Batlle y Ordóñez: “No es que el pueblo nunca se equivoque, sino que es el único que tiene el derecho a equivocarse”. Eso sí, con garantías, las que el Gobierno se empeña en negar el 6 de diciembre.Por alguna razón, la única intervención y en calidad de acompañantes es la de la malhadada Unasur, que en manos del expresidente Ernesto Samper se prepara para atender las instrucciones de su elector Nicolás Maduro.

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