El pantano de Iraq

Agosto 19, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Son demasiados errores en una región inestable que desconfía de Occidente. El rencor acumulado por los suníes explica la fortaleza del EI, que cuenta con una base social amplia en el norte de Iraq y con el armamento dejado por EE.UU. en manos de militares inexpertos".

Cuando los militantes extremistas del Estado Islámico (EI) tomaron Mosul -la segunda ciudad más importante de Iraq- las potencias occidentales decidieron no intervenir. El avance de los yihadistas, que desbarataron rápidamente los intentos del Ejército iraquí por detenerlos, al tiempo que capturaban importantes dotaciones de armas, llevó a que el presidente Obama iniciara una ofensiva aérea a comienzos de agosto, para proteger a minorías cristianas y yazidíes que se ocultaban en las montañas, lo mismo que a la ciudad capital del área autónoma de los kurdos.Ahora, luego de la intervención parcial de los estadounidenses, comienzan a escucharse voces desde el terreno, indicando que tal vez sea necesario desplegar una operación en gran escala, con presencia de tropas en terreno. El teniente general del Ejército estadounidense William Meyville, oficial a cargo de planeación de la estrategia del Pentágono en Iraq, describió al EI como un “adversario imponente y de gran calidad”. Y agregó: “Están extraordinariamente bien organizados, bien equipados, saben coordinar sus operaciones y hasta ahora han mostrado la capacidad de atacar en múltiples ejes. Y esto no es insignificante”.Así, lo que muchos consideraban un movimiento fanático y pequeño, se ha convertido en un ejército determinado y peligroso. ¿Cómo ha sido posible? La respuesta yace en parte en el pasado lejano y parte en el cercano. Primero que todo en la creación de la república de Iraq, realizada por los británicos a comienzos del Siglo XX, uniendo en un mismo país a comunidades, no sólo diferentes sino enfrentadas entre sí desde hace mil años. Chiítas y suníes son incompatibles, pese a ser árabes y la lucha de unos contra otros se remonta a los orígenes del musulmanismo. Los kurdos, por su parte, nunca han querido saber ni de los unos ni de los otros. Además los británicos le entregaron el gobierno a los chiítas, que oprimieron ferozmente a suníes y kurdos.También cuenta la posición ambigua de Occidente ante la revolución suní de Sadam Hussein, quien pretendía crear un estado laico y occidentalizado en el corazón del mundo musulmán. No existió un apoyo decidido para ese empeño que estaba rodeado de enemigos. Pronto Hussein viró hacia el despotismo y la opresión de chiítas y kurdos en Irak se puso al orden del día. Sin embargo, en virtud de la amenaza que representaban los ayatolás chitas para Occidente, Estados Unidos y Europa no vacilaron, ahí sí, en darle todo el apoyo a Sadam en su guerra contra Irán.Luego derrocaron a Sadam e implantaron un gobierno chiíta, que ha sido calificado como sectario y corrupto. Al mismo tiempo desmantelaron el Ejército iraquí y pretendieron crear uno nuevo de la nada. Son demasiados errores en una región inestable que desconfía de Occidente. El rencor acumulado por los suníes explica la fortaleza del EI, que cuenta con una base social amplia en el norte de Iraq y con el armamento dejado por EE.UU. en manos de militares inexpertos.Mientras tanto Irán y Siria están al acecho. ¿Volverán las tropas occidentales al pantano de Iraq?

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